Santander ha revisado este año su sistema de retribución variable anual para asegurar que todos en la empresa contribuyan al nuevo plan estratégico a tres años. El banco reduce las métricas que se emplean para evaluar el bonus, pasando de nueve a seis, y refuerza los criterios vinculados a la prudencia y la rentabilidad.
El objetivo de esta simplificación es que la evaluación del rendimiento se centre en aspectos clave como el crecimiento sostenible sin riesgos, el control de costes y la rentabilidad, alineándose con las prioridades presentadas en el último Investor Day. Esta revisión afecta tanto a la mayoría del personal como a los altos cargos, entre ellos la presidenta Ana Botín y el CEO Héctor Grisi.
En el apartado cualitativo, los indicadores se han reducido de cuatro a dos. Siguen vigentes riesgos y cumplimiento, que enfatizan la gestión prudente y la adaptación a regulaciones, así como el desempeño comparado con el mercado, que mide la posición de Santander frente a sus competidores. Por el contrario, se suprimen como criterios la sostenibilidad y la colaboración interna, aunque la entidad garantiza que estas áreas se mantendrán presentes en otros indicadores y en las evaluaciones a largo plazo. Según informa Santander, los objetivos de sostenibilidad se incorporan ahora dentro del análisis de riesgos medioambientales y sociales, reflejando la importancia de estos factores en su estrategia plurianual.
En lo cuantitativo, el peso de los indicadores pasa de cinco a cuatro. Vuelve con fuerza la rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) con un 35% de ponderación, el mayor valor dentro del nuevo sistema. La generación de capital representa el 25%, mientras que el crecimiento de clientes activos y el control de costes pesan un 20% cada uno. Este aumento en la importancia del crecimiento de clientes señala la apuesta por ampliar la base comercial con un enfoque rentable y sostenible.
Los factores cualitativos modulan la cantidad final del bonus. El criterio de riesgos y cumplimiento puede incrementar o reducir el pago en un 15%, cinco puntos más que el año pasado, lo que resalta la mayor prioridad que Santander otorga hoy a una gestión prudente y alineada con las expectativas regulatorias. El desempeño en comparación con otros bancos puede variar el bonus hasta en un 10%.
Es importante destacar que esta revisión no afecta a toda la plantilla. La red comercial mantiene un esquema de incentivos específico ligado a sus objetivos y productos, al igual que los banqueros de inversión, cuyo bonus se calcula en función del volumen y éxito de operaciones, siguiendo parámetros acordados en sus contratos o designaciones.
Con esta reforma, Santander busca reforzar la coherencia interna de sus sistemas de remuneración con la estrategia corporativa, simplificando y ajustando los indicadores para fomentar un crecimiento rentable sin asumir riesgos innecesarios. Este cambio se produce en un contexto donde el banco ya está optimizando su oferta de productos para simplificar la experiencia de sus clientes y mejorar su competitividad internacional.
La revisión del bonus anual forma parte de una serie de medidas que subrayan la importancia del control de riesgos y la eficiencia operativa en el horizonte 2024-2026 de la entidad, una estrategia que será clave para mantenerse competitivo en un entorno financiero global cada vez más exigente. Santander reafirma así su compromiso con un modelo de negocio sostenible y eficaz, integrando nuevas métricas que reflejan la realidad del sector y las demandas regulatorias.
Para más detalles, el informe anual 2024 del banco explica la objetividad y relevancia de estas métricas como herramientas medibles y auditables que garantizan la ejecución de su estrategia informe anual Santander 2024.
También se pueden consultar los detalles del nuevo plan estratégico en la presentación del Investor Day Investor Day Santander.