El mercado bursátil estadounidense vive un momento de valoración extrema que recuerda a la burbuja de las puntocom de 2000. Actualmente, la ratio precio/beneficio ajustada cíclicamente (CAPE) del S&P 500 supera las 40 veces, un nivel solo visto en aquella época, lo que está generando preocupaciones sobre la sostenibilidad de estas valoraciones.
Pero la situación se agrava porque no solo los precios están en máximos, sino que las ganancias de las empresas también se encuentran muy por encima de sus medias históricas. Según el profesor Robert Shiller, creador del indicador CAPE, las ganancias ajustadas por acción están aproximadamente un 59% por encima de la tendencia a largo plazo, un salto relevante respecto al 14% registrado a inicios de 2023.
Este crecimiento brutal de beneficios está concentrado especialmente en las grandes empresas tecnológicas que impulsan el auge actual, muchas vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial (IA). A diferencia de la burbuja puntocom, estas compañías no solo son rentables, sino que presentan márgenes y beneficios extraordinarios, aunque esto también implica que están sujetas a riesgos si las ganancias se ajustan a la baja.
Para dimensionar la anomalía, se utiliza la puntuación z, que mide cuántas desviaciones estándar se aleja un valor respecto a su media histórica. El CAPE del S&P 500 tiene ahora una puntuación z de 2,9, similar a la burbuja tecnológica, y mucho más alta que la observada en 1929. Pero el dato más preocupante es que el índice z de las ganancias por acción es de 1,8, alcanzando niveles de burbuja y concentrándose principalmente en los valores tecnológicos ligados a la IA.
Si las ganancias se normalizaran a su tendencia de largo plazo, el CAPE actual equivaldría a unas 64 veces beneficios, lo que elevaría la puntuación z a 4,6. Aunque las valoraciones no siguen una distribución estadística perfecta, este nivel implica un evento extraordinariamente infrecuente, lo que refleja la excepcionalidad del mercado actual.
Este escenario sugiere que el mercado estadounidense podría enfrentar pérdidas significativas si las valoraciones se corrigen acompañadas por un descenso simultáneo de las ganancias. Sin embargo, la experiencia de la burbuja puntocom muestra que los ciclos tecnológicos pueden extenderse más de lo esperado antes de un ajuste serio.
Para los inversores a largo plazo, la recomendación es mantener la cautela. No se aconseja salir completamente de acciones tecnológicas o del mercado estadounidense, pero sí estar preparados para reducir exposición cuando los indicadores comiencen a mostrar signos de cambio. La clave está en monitorizar la evolución de las ganancias y valoraciones para anticiparse a posibles caídas futuras.
Este análisis, realizado por Joaquín Klementa, director general de Panmure Liberum, refleja la complejidad actual del mercado, donde una burbuja de beneficios acompaña a la de valoraciones, lo que eleva considerablemente el riesgo para quienes apuestan por la continuidad del crecimiento sin reservas.
Para profundizar, se puede consultar el indicador CAPE y la explicación de Klementa en Panmure Liberum o el análisis histórico de Shiller en la Universidad de Yale.
Sin duda, nos encontramos ante un período excepcional en los mercados, donde la innovación tecnológica y su estructura financiera requieren una lectura crítica y prudente para los inversores modernos.