Santander ha dado un paso decisivo tras cerrar la compra de TSB por 3.300 millones de euros, renovando por completo el consejo de administración de su nueva filial británica y comenzando a establecer contactos con sus clientes para evitar desvíos de negocio.
El relevo en la presidencia de TSB recae sobre David Oldfield, consejero independiente de Santander UK y veterano con más de 40 años en banca, que sustituye a Nick Prettejohn. Oldfield aporta una experiencia sólida en banca de particulares y empresas, tecnología y estrategias de integración que serán claves tras la adquisición.
Además de Oldfield, han ingresado al consejo cuatro nuevos vocales con vínculos a Santander. Entre ellos destaca José Doncel, un directivo histórico del grupo que trabajó desde 1993 en posiciones clave hasta 2023, cuando dejó el área de Intervención y Control. Actualmente, Doncel asesora a la presidenta Ana Botín y al CEO Héctor Grisi y es consejero en Santander España y Chile.
Completan el nuevo consejo vocales no ejecutivos como Mahesh Aditya, CEO de Santander UK; Michelle Hinchliffe, independiente de Santander UK; y Alison Webdale, responsable de Cumplimiento en la filial británica. En los cargos ejecutivos, la CEO de TSB, Nicola Bannister, y Alison Straszewski al mando financiero mantienen sus puestos. El equipo lo completan los independientes Morten Friis, Judith Eden y Libby Chambers, quienes conservan sus roles.
Por otro lado, Santander ya ha iniciado las primeras comunicaciones con los aproximadamente cinco millones de clientes de TSB para asegurar que la integración se realice con la mayor normalidad posible. Santander UK, que suma 22,7 millones de usuarios, informa que no habrá cambios inmediatos en la operativa ni en las condiciones de los productos y que alerta sobre posibles intentos de fraude vinculados a esta transición.
Por ahora, TSB seguirá funcionando como banco independiente bajo su propia marca, sin alteraciones en las 175 sucursales con las que cuenta. Santander UK mantiene 349 oficinas, y como los dos bancos operan con licencias separadas, los depositantes disfrutarán de una cobertura aseguradora hasta 120.000 libras (unos 139.000 euros) en cada entidad por separado.
El siguiente paso para Santander será transferir formalmente las actividades y activos de TSB a su filial británica. Este proceso depende aún de aprobaciones regulatorias y legales, por lo que todavía se desconocen detalles sobre posibles reestructuraciones o futuras decisiones sobre la marca TSB.
La operación responde a la estrategia del grupo para reforzar su posición en Reino Unido, aprovechando la oportunidad tras la venta de Sabadell para crecer en uno de sus mercados clave. La gestión del cambio, basada en la experiencia de sus directivos, busca minimizar impactos en clientes y empleados, manteniendo la estabilidad de las operaciones durante la transición.
Este anuncio se produce después de que los organismos reguladores dieran luz verde a la operación, confirmando la viabilidad jurídica y financiera bajo el actual entorno competitivo. Santander afronta ahora el desafío de integrar dos entidades con culturas y estructuras distintas, intentando capitalizar sinergias y optimizar recursos para sostener su expansión europea.
La renovación del consejo marca un punto de partida firme para esta nueva etapa, con figuras que reúnen experiencia en banca minorista, cumplimiento normativo y gestión financiera, lo que ofrecerá una gobernanza sólida y capacidad de adaptación a los cambios futuros. Santander se posiciona así para seguir consolidando su presencia en el mercado británico mientras gestiona cuidadosamente la operación de compra más reciente de su historia europea.