En junio de 2027 se cumplirán diez años desde que Banco Santander adquirió Banco Popular tras su rescate. A día de hoy, la entidad no ha ofrecido un análisis definitivo de la rentabilidad lograda con esta operación, aunque sí reconoció en 2020 que el retorno esperado se había retrasado por cambios en los tipos de interés respecto a las proyecciones iniciales.
Santander pagó simbólicamente un euro por Popular, pero para sanearlo recabó 7.000 millones de euros de sus accionistas. La inversión inicial incluía la expectativa de obtener una rentabilidad anual entre el 13% y el 14% en un horizonte de tres años, basándose en que Popular contribuiría con un beneficio de 950 millones en 2020.
En términos de mejora del beneficio por acción (BPA), se preveía un aumento del 2% en 2019 y del 3% en 2020. Sin embargo, la progresión no se ajustó a estas previsiones iniciales debido a un entorno económico distinto, sobre todo en lo relacionado con la evolución de los tipos de interés.
El último balance público sobre esta adquisición fue ofrecido por José Antonio Álvarez, vicepresidente y entonces CEO de Santander, a finales de 2022, cuando dejaba su cargo. Álvarez se mostró "satisfecho" con los resultados, destacando la mejora en la cuota de mercado en España: "En 2017 teníamos una cuota en depósitos del 15% y ahora está en el 20%. Hemos ganado cuota y hemos mejorado nuestra posición en España".
Popular aportó al negocio en España aproximadamente 65.000 millones de euros en depósitos en 2017. Esa cifra impulsó la cuota de mercado de Santander en recursos de clientes del 13,1% al 18,8%. Además, la cartera de crédito creció en unos 82.000 millones, especialmente en pymes, con un salto significativo de cuota del 12,3% al 19,5%.
A día de hoy, Santander conserva estos niveles de cuota, consolidándose como el segundo banco español, justo detrás de CaixaBank. La compra de Popular se revela así como una jugada estratégica para fortalecer su posición en el mercado nacional, pese a los retos macroeconómicos que han condicionado su rentabilidad real.
Aunque no se ha publicado un informe oficial completo sobre el retorno final de la inversión de Popular, la operación sigue siendo uno de los movimientos más relevantes en banca española de la última década. Su análisis futuro será clave para entender el impacto y la sostenibilidad de las fusiones y adquisiciones en el sector.
Para profundizar, consulte el informe anual de Banco Santander y el análisis del Banco de España.
El contexto económico y financiero ha cambiado mucho desde 2017, con tipos de interés que en los primeros años postadquisición estuvieron en niveles históricamente bajos, afectando la rentabilidad estimada. Este escenario obliga a ajustar las expectativas y a valorar el incremento en la cuota de mercado y el refuerzo en la cartera de clientes como éxitos materializados de la operación.
Así, la compra de Popular representa un caso emblemático donde la estrategia a largo plazo se mide no solo en cifras de beneficios inmediatos, sino en fortalecimiento competitivo y presencia consolidada en el mercado doméstico.
Este análisis también conecta con la evolución general de la banca en España, que tras consolidaciones busca mejorar eficiencia y rentabilidad en un mercado cada vez más competitivo y regulado.
El futuro próximo plantea desafíos como la digitalización y el cambio en los hábitos financieros, donde Santander deberá continuar adaptándose para maximizar el valor de la integración de Popular y mantener su cuota de liderazgo en banca española.