Durante décadas, el lactato fue el gran enemigo en el ciclismo, una señal inequívoca de agotamiento y fatiga muscular. Sin embargo, esta visión ha dado un giro radical. Ahora, en pleno Tour de Francia 2024, el lactato comienza a considerarse no solo un residuo metabólico, sino una fuente de energía valiosa para los corredores de élite.
Este cambio de paradigma se materializa en un producto español llamado Exolactate, un gel nutricional que incorpora lactato como ingrediente principal. Desarrollado con un enfoque científico riguroso, este gel aspira a optimizar el rendimiento ayudando a los ciclistas a mantener sus reservas energéticas y retrasar el desgaste muscular durante las etapas más exigentes.
Según Aitor Viribay, uno de los impulsores de esta innovación y experto en la materia, en las fases menos intensas del Tour es probable que los ciclistas consuman dos geles por hora, y en los tramos más duros, la ingesta puede llegar hasta cuatro geles por hora. Estas cantidades pueden parecer elevadas, pero se enmarcan en una estrategia nutricional minuciosa que calcula con precisión los carbohidratos necesarios para soportar distancias y ritmos extremos.
Este gel no es un producto para el uso indiscriminado. Viribay advierte que la cantidad y frecuencia dependen de múltiples factores como la intensidad del esfuerzo, la duración, la tolerancia digestiva y el nivel de adaptación del atleta. Para amateurs y deportistas populares muy preparados, como los que participan en carreras exigentes tipo Quebrantahuesos o trails de larga distancia, también puede resultar beneficioso consumir entre uno y tres geles por hora, ajustando dosis y objetivos.
La presencia de Exolactate ya se percibe en el pelotón profesional. No obstante, no es una tendencia masiva; según Viribay, quizás uno o dos corredores entre los diez primeros del Tour de Francia estén empleándolo actualmente. Aun así, su entrada en la competición más prestigiosa marca un precedente importante para futuros desarrollos en la nutrición deportiva.
Este gel aprobado y certificado como legal representa un avance dentro de un ciclismo cada vez más científico y controlado. La preparación actual va más allá del entrenamiento físico: incluye dieta precisa, adaptaciones metabólicas y estrategias personalizadas para maximizar la absorción de energía durante la carrera. El lactato, con su nueva función como combustible, se suma a este arsenal orientado a optimizar el rendimiento.
Viribay enfatiza la prudencia a la hora de interpretar estos resultados. Aunque los datos iniciales son prometedores y generan entusiasmo en los laboratorios, la investigación está en fases tempranas y requiere validación adicional. Considerar el lactato como un aliado podría cambiar la forma en que se entienden los mecanismos de fatiga y recuperación en el deporte de alta competición.
Este avance simboliza hacia dónde se dirige el ciclismo moderno: una disciplina cada vez más tecnologizada, con innovaciones científicas que influyen directamente en la capacidad de los corredores. La transformación del lactato de enemigo a recurso energético refleja el delicado equilibrio entre tradición y vanguardia en un deporte donde cada detalle puede marcar la diferencia en la gloria o la derrota.
El Tour sigue siendo el escaparate perfecto para estas novedades, y aunque todavía no es una revolución adoptada masivamente, la introducción del lactato como suplemento energético podría ser un paso decisivo en la evolución de la nutrición y el rendimiento deportivo.
Para más información sobre los avances en nutrición deportiva y ciclismo profesional, se puede consultar el especial de MARCA Plus sobre el Tour de Francia 2026.