Tras las elecciones al Parlamento de Andalucía, Pedro Sánchez pretende reactivar su agenda plurinacional, una propuesta que había dejado en segundo plano para no perjudicar la candidatura socialista en la región. El presidente del Gobierno se dispone a iniciar una precampaña electoral que prioriza el apoyo de formaciones nacionalistas e independentistas para asegurar la estabilidad de su Ejecutivo y preparar la próxima legislatura.
Iván Redondo, exjefe de Gabinete de Sánchez y actual autor del libro "El Manual", ha comenzado a calentar el debate político rememorando la estrategia confederal que permitió al PSOE superar la moción de censura contra Mariano Rajoy. Esta táctica aseguró los votos de partidos como ERC, Junts, EH Bildu y PNV, aunque conllevo concesiones significativas, como indultos y beneficios penitenciarios que han generado polémica y división social, especialmente en torno al conflicto catalán y el terrorismo.
Redondo apunta a que Sánchez buscará fortalecer estas alianzas mediante la propuesta de un modelo confederal que pueda ser la base para un cambio profundo en la organización del Estado. Aunque es consciente de que no tendrá los votos suficientes para reformar la Constitución, el PSOE utilizaría la propuesta como herramienta electoral para convencer a las nuevas generaciones sobre la necesidad de actualizar el texto constitucional de 1978, que consideran desfasado.
Entre las modificaciones planteadas están la incorporación de avances sociales alcanzados en las últimas décadas y cambios formales como la supresión de la preferencia masculina en la sucesión de la Corona. Pero el giro más polémico está en la apertura al reconocimiento formal de la plurinacionalidad y la posibilidad de avanzar en la autodeterminación, un punto que ya generó controversia cuando Sánchez cedió en la Ley de Amnistía.
El primer indicio visible de esta estrategia se manifestó con el anuncio de un acuerdo avanzado entre Salvador Illa, presidente de la Generalitat, y Oriol Junqueras, líder de ERC, para aprobar los Presupuestos de Cataluña de 2026 tras las elecciones andaluzas. Destaca que ERC renuncie temporalmente a la cesión del IRPF, algo que consideraban imprescindible, a cambio de inversiones y una mayor participación en el control de estas partidas, reforzando la relación bilateral entre la Generalitat y el Estado.
Este movimiento indica que el Gobierno podría estar negociando concesiones más amplias a los nacionalistas para asegurar su respaldo, incluyendo avances en competencias y soberanía catalana. La financiación singular concedida recientemente abre la puerta a un modelo confederal, e incluso podría sentar las bases para futuras reivindicaciones independentistas.
La coalición del PSOE con partidos independentistas y la izquierda alternativa sigue implicando un coste político en forma de cesiones constantes, que podrían acelerar una transformación del modelo actual de Estado. La debilidad parlamentaria del Ejecutivo incrementa la presión para incorporar las demandas nacionalistas, poniendo en riesgo la estabilidad del régimen constitucional vigente.
En definitiva, la vuelta de Sánchez a la agenda plurinacional persigue consolidar sus apoyos en un escenario electoral incierto y rediseñar el mapa político español, pero también plantea un debate profundo sobre el futuro del Estado, las políticas de unidad y los límites de las alianzas con fuerzas nacionalistas e independentistas.
Para más información sobre las alianzas políticas actuales, puede consultarse el seguimiento en medios especializados como El País o los análisis de El Confidencial.