El mercado inmobiliario gallego sigue marcando récords. La regeneración del barrio coruñés de Agra del Orzán-Ventorrilo, impulsada por el Ayuntamiento de A Coruña con fondos europeos, ha provocado una de las subidas de precio más pronunciadas del primer trimestre de 2026 en toda Galicia. El precio de la vivienda de segunda mano en esa zona alcanzó los 2.806 euros por metro cuadrado en marzo, lo que supone un incremento interanual del 39,4%, según datos de Fotocasa. Esta cifra más que duplica el alza media registrada en el conjunto de la capital gallega, que se situó en torno al 16% en el primer trimestre según Tinsa by Accumin.
La inversión pública en infraestructuras y espacios públicos tiene un efecto directo sobre el valor del suelo circundante. En el caso de Agra del Orzán, un barrio históricamente alejado de los precios premium de la ciudad, las reformas han acelerado un proceso de revalorización que los expertos llevan tiempo advirtiendo. Cuando la percepción de un barrio cambia —mejora la conectividad, los servicios o la imagen urbana— los precios responden con rapidez, especialmente en un mercado con oferta limitada y demanda sostenida como el coruñés.
En términos absolutos, la zona más cara de A Coruña sigue siendo Monte Alto-Zalaeta, que registró un alza interanual del 31,4% y cerró el trimestre con un precio medio de 4.258 euros por metro cuadrado para vivienda usada. El centro de la ciudad le sigue de cerca, con incrementos próximos al 25% y precios también por encima de los 4.000 euros/m². Estas cifras sitúan a A Coruña en una posición destacada dentro del mercado inmobiliario español, muy por encima de ciudades de tamaño comparable.
Vigo presenta una dinámica distinta pero igualmente alcista. Según datos de Idealista, el precio subió un 7,6% en la ciudad olívica hasta los 2.442 euros por metro cuadrado, mientras que Tinsa lo cifra en un incremento del 6,4%. La contención relativa de Vigo contrasta con el fuerte tirón de A Coruña, aunque el mercado vigués no está en reposo: los municipios costeros de Baiona y Nigrán se consolidan como zonas prime de la ría, con precios medios de entre 3.700 y 3.850 euros por metro cuadrado según Engel & Völkers. Estas localidades atraen tanto a compradores nacionales en busca de segunda residencia como a un perfil inversor que apuesta por el litoral atlántico.
Santiago de Compostela emerge además como destino de interés inversor. Según Engel & Völkers, la demanda de vivienda universitaria y turística está impulsando el mercado compostelano, y Tinsa estima que los precios subieron más de un 21% en el primer trimestre respecto al mismo período de 2025, hasta los 2.128 euros por metro cuadrado. La capitalidad institucional y el atractivo del Camino de Santiago generan una demanda estructural difícil de satisfacer con la oferta disponible.
El mercado del alquiler refleja tensiones aún más visibles. En Galicia, el precio medio del arrendamiento subió un 5,8% en marzo hasta los 9,6 euros por metro cuadrado, según Idealista. Pero el dato más llamativo no es el precio, sino la contracción de la oferta. Un estudio reciente de la Asociación Galega de Inmobiliarias estima que la oferta de vivienda en alquiler en A Coruña ha caído un 40% en los últimos cuatro años, con una caída aún más pronunciada en Vigo. El efecto es una concentración de la demanda sobre un parque residencial cada vez más pequeño, lo que empuja los precios al alza de forma estructural.
Especialmente preocupante es la práctica desaparición del alquiler asequible. Los pisos disponibles por menos de 600 euros al mes se han reducido a mínimos históricos en ambas ciudades. Para muchos jóvenes y familias con ingresos medios, acceder a una vivienda en el mercado libre en A Coruña o Vigo es cada vez más difícil, lo que traslada la presión hacia la periferia metropolitana o hacia fórmulas de alojamiento compartido. La brecha entre los salarios medios gallegos y los precios del alquiler en las capitales se ensancha trimestre a trimestre.
El ciclo al alza que vive el mercado inmobiliario gallego tiene varias explicaciones que se retroalimentan: escasa construcción nueva en las últimas décadas, creciente demanda de perfil inversor, turismo residencial y el efecto catalizador de reformas urbanas como la de Agra del Orzán. La pregunta que se plantean economistas y responsables municipales es hasta qué punto esta revalorización beneficia a los actuales residentes o los expulsa hacia zonas más baratas, un fenómeno conocido como gentrificación que no es exclusivo de Madrid o Barcelona.