El presidente ruso, Vladímir Putin, encabezó un discreto desfile militar en la Plaza Roja este 9 de mayo, con motivo del 81 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, en un acto que quedó muy lejos de los fastos habituales. La tradicional exhibición de tanques, misiles intercontinentales y artillería pesada brilló por su ausencia, en un contexto marcado por una tregua de tres días acordada con la mediación de Estados Unidos en el conflicto en Ucrania.
El evento en Moscú duró apenas 45 minutos, la duración más corta en casi veinte años. Ni tanques ni piezas pesadas desfilaron, algo que no ocurría desde 2007 y que refleja el impacto de la inseguridad y el desgaste militar que afronta Rusia. A esto se sumó la ausencia de cadetes y la decisión de limitar notablemente el número de asistentes y líderes internacionales. Solo cinco mandatarios extranjeros participaron, entre ellos los de Bielorrusia y Kazajistán, una caída significativa frente a los más de treinta en años anteriores.
La televisión estatal se encargó de minimizar la visibilidad del evento, evitando planos generales de la Plaza Roja y de las tribunas instaladas frente al Mausoleo de Lenin. Varios medios occidentales no pudieron cubrir el desfile tras la revocación de sus acreditaciones, reforzando la sensación de un acto retratado más para consumo interno que para el mundo.
Este ambiente acompaña a Putin en un momento delicado, con sus índices de popularidad en mínimos desde el inicio de la guerra en Ucrania y rumores persistentes sobre tensiones internas en el Kremlin. La prohibición de la tradicional marcha del Regimiento Inmortal, donde los ciudadanos desfilan llevando retratos de sus familiares veteranos de la Segunda Guerra Mundial, añade otro símbolo de la atmósfera apagada que rodeó la celebración.
La tregua entre Rusia y Ucrania, pactada bajo la presión diplomática de Estados Unidos y anunciada por el entonces presidente Donald Trump, incluía un canje de mil prisioneros de guerra entre ambas partes, un gesto significativo en medio de un conflicto que parecía prolongarse indefinidamente. La tregua resultó clave para una celebración menos tensa, aunque no exenta de incidentes, pues Moscú denunció que Kiev violó el alto el fuego en áreas alejadas de la capital. Las autoridades rusas respondieron con medidas de seguridad extraordinarias, incluso bloqueando temporalmente la conexión móvil en el centro de Moscú.
Durante su discurso, Putin rindió homenaje a la gesta soviética en la Segunda Guerra Mundial y aprovechó para destacar la actual ofensiva en Ucrania, describiendo a Rusia como víctima de una agresión apoyada por la OTAN. El presidente recurrió a un discurso recurrente de resistencia y legitimación, subrayando la "justicia" de su causa y asegurando que la victoria del pueblo ruso es inevitable.
En paralelo, la visita del primer ministro eslovaco, Robert Fico, a Moscú refleja que, a pesar del aislamiento occidental, algunos países de Europa del Este mantienen contactos directos con Rusia. Sin embargo, ningún líder occidental asistió al desfile, lo que evidencia el aislamiento diplomático ruso en este momento.
El desfile del Día de la Victoria de 2024 en Moscú simboliza así una etapa de limitaciones y tensión para el gobierno ruso, marcado por reparos internos y la presión internacional. La ceremonia, lejos de las grandes exhibiciones de fuerza habituales, se transformó en un acto sobrio y contenido, reflejando la complejidad y la fragilidad política de Rusia en un escenario bélico prolongado que ha desgastado sus recursos y apoyos.
La guerra en Ucrania sigue dominando la agenda política rusa y condiciona no solo las celebraciones nacionales, sino también la percepción exterior del poder de Moscú. La ausencia de armamento pesado y de una participación internacional amplia en el desfile es un síntoma claro del impacto del conflicto y de las dificultades que atraviesa Vladimir Putin para mantener una imagen de fortaleza y unidad en su país.
Para entender más sobre este contexto, puede consultarse el informe de Reuters sobre la tregua en Ucrania y el análisis de BBC sobre el desfile militar reducido en Moscú.
Asimismo, el panorama nacional ruso y su desgaste político se explica en los informes publicados por El Kremlin en su portal oficial. La evolución de las tensiones internas y la evolución del conflicto seguirán siendo elementos clave para el futuro inmediato del país y su posición en el mundo.