El príncipe Guillermo, heredero al trono británico y actual Príncipe de Gales, paga una cantidad estimada entre cinco y siete millones de libras anuales en concepto de impuesto sobre la renta, lo que supone aproximadamente hasta ocho millones de euros. Esta información, nunca antes confirmada explícitamente, lo sitúa dentro del 0,002% de contribuyentes que más impuestos abonan en el Reino Unido.
Los ingresos declarados en el ejercicio fiscal 2023-24 alcanzaron los 23,6 millones de libras, de los cuales 13,5 millones están sujetos a tributación. Apoyándose en el tipo marginal máximo del 45%, la prensa británica ha calculado la cifra del impuesto con ese rango aproximado. Un portavoz del Palacio de Kensington confirmó que Guillermo paga impuestos al máximo marginal sobre todos sus ingresos personales, incluidos los procedentes del ducado de Cornualles.
El ducado de Cornualles, origen principal de sus ingresos, es un patrimonio que data del siglo XIV. Esta entidad posee una cartera inmobiliaria valorada en 1.100 millones de libras (unos 1.270 millones de euros), compuesta por terrenos y propiedades que en algunos casos son destinados a usos públicos como escuelas, centros de salud o instalaciones militares. En 2024, tras una investigación pública, el príncipe decidió renunciar a cobrar rentas de organizaciones sin fines lucrativos y espacios públicos, para evitar polémicas y conflictos en torno a este asunto.
El rey Carlos III, padre de Guillermo, queda exento oficialmente del pago de impuestos sobre renta, ganancias de capital y sucesiones, según un acuerdo con el Tesoro establecido en 2013. A pesar de esta exención, tanto él como Guillermo realizan declaraciones fiscales y contribuyen voluntariamente en ciertos conceptos. Carlos percibe una asignación anual próxima a 138 millones de libras (alrededor de 160 millones de euros) para cubrir gastos asociados a palacios, viajes y personal real.
Este escenario pone de manifiesto un cambio en la relación fiscal de la Corona británica con Hacienda, especialmente en la figura de Guillermo, que ha optado por mantener una postura de transparencia y cumplimiento tributario. La gestión del ducado y sus ingresos constituye una parte fundamental de su economía personal, con repercusiones en la opinión pública y el debate sobre las finanzas de la monarquía.
La revelación de las cantidades pagadas en impuestos refleja una tendencia creciente a la rendición de cuentas y modernización en el seno de la familia real ante la sociedad británica. El control y regulación de estos ingresos tienen su eco en las discusiones sobre la relevancia y financiación de la monarquía en el siglo XXI.
Para conocer más detalles sobre el ducado y sus propiedades se puede consultar información oficial en la web del Ducado de Cornualles, mientras que sobre las obligaciones fiscales del príncipe Guillermo, informes de medios como The Sunday Times han sido fuentes relevantes.
El caso del príncipe Guillermo marca un precedente para miembros de la realeza y figuras públicas que administran grandes patrimonios personales, ilustrando los retos que supone equilibrar el estatus institucional con los requerimientos fiscales contemporáneos.