El precio del petróleo brent, crucial para Europa y la inflación global, ha resistido ante el cierre del estrecho de Ormuz, una vía estratégica que concentra cerca del 20 % del transporte mundial de crudo. Aunque el bloqueo persiste y no se vislumbra un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, el barril se ha mantenido en torno a los 100 dólares durante semanas, alcanzando el pasado viernes los 109,26 dólares, un 50,8 % más que antes del inicio del conflicto.
El bloqueo tuvo un impacto inmediato en los mercados. El precio del barril escaló desde 72,48 dólares hasta superar los 82 dólares en poco tiempo y llegó a tocar los 126,41 dólares el 30 de abril. Sin embargo, pese a que el tráfico marítimo en la región sigue limitado y la guerra se extiende más allá de lo esperado, las alzas se han moderado y el petróleo se estabiliza en una franja entre 100 y 110 dólares durante casi tres meses.
Expertos consultados coinciden en que Ormuz sigue siendo una ruta clave, aunque el mercado anticipa una resolución rápida del conflicto, lo que ha frenado subidas mayores. Josep Prats, gestor de renta variable en Abante, señala que "es sorprendente que el petróleo ronde los 100 dólares con una congestión tan grave en Ormuz" y advierte que un bloqueo prolongado elevaría mucho más los precios y desencadenaría una crisis energética severa.
Fernando Gómez de Barreda, analista en Welcome Asset Management, coincide en que el mercado mantiene la calma porque espera una crisis de duración limitada, pero advierte que un cierre largo de Ormuz tendría efecto directo sobre la inflación y los ajustes de política monetaria.
Reservas estratégicas y rutas alternativas
El precio contenido del crudo también se atribuye a la utilización de reservas estratégicas por parte de algunos países y a la búsqueda de vías alternativas para el transporte, como oleoductos que unen el Golfo Pérsico con el mar Rojo. Sin embargo, Manuel Pinto, analista de XTB, señala que ninguna de estas infraestructuras puede reemplazar completamente el volumen que transita por Ormuz.
El economista Daniel Lacalle ha argumentado que Ormuz ha perdido fuerza como arma geopolítica debido a la diversificación de las rutas energéticas y al incremento de producción de otros países, lo que ayuda a contener los precios.
Incremento de producción y perspectiva de mercado
La producción de petróleo ha aumentado en Brasil, Canadá y Venezuela en los últimos meses, sumándose a la capacidad de Emiratos Árabes Unidos tras su salida de la OPEP. Este aumento de la oferta contribuye a estabilizar los precios y limita nuevas subidas.
Manuel Pinto advierte que, aunque Ormuz siga bloqueado, otros productores podrían aprovechar los altos precios para ganar cuota de mercado, lo que derivaría en una "guerra de precios" más que en un alza continua.
Para la economía global, el profesor Juan Carlos Martínez Lázaro, del IE University, sostiene que la persistencia del bloqueo afectará al coste de la energía, fertilizantes y productos industriales, manteniendo la presión inflacionaria en los mercados a nivel mundial.
El estrecho de Ormuz continúa siendo un eje fundamental en la geopolítica energética, cuyo desenlace tendrá un impacto decisivo en la evolución de los precios del petróleo y la estabilidad económica global.
Más información sobre el conflicto y su impacto en los mercados puede consultarse en Agencia Efe y el análisis del mercado petrolero en Abante o Welcome Asset Management.