Los mercados financieros han reaccionado con claridad a las últimas señales de calma procedentes de Oriente Próximo. La entrada en vigor de un alto el fuego de diez días entre Israel y Líbano, combinada con los indicios de avance en las conversaciones entre Washington y Teherán, ha bastado para que el petróleo registre caídas superiores al 3% y las bolsas europeas recuperen el pulso alcista de las últimas jornadas.
El barril de Brent, referencia en los mercados europeos, ha liderado las caídas en el mercado de materias primas tras conocerse, a través de Reuters, que una fuente pakistaní implicada en la mediación entre ambos países confirmaba progresos relevantes en las negociaciones. Según esa misma fuente, el próximo encuentro entre las delegaciones podría culminar en la firma de un memorando de entendimiento, considerado el paso previo a un acuerdo definitivo que podría materializarse en un plazo aproximado de dos meses.
Desde la Casa Blanca, Donald Trump alimentó las expectativas al asegurar que Irán ha realizado concesiones importantes en la mesa de negociación. El presidente estadounidense dejó caer que un anuncio podría producirse en breve y vinculó la presión sobre Teherán a cuatro semanas de bombardeos y al bloqueo del estrecho de Ormuz, que según sus palabras está siendo especialmente eficaz porque impide al país persa operar con normalidad en los mercados internacionales. "El fin de la guerra podría producirse bastante pronto", afirmó Trump ante la prensa, añadiendo que la relación entre ambos países atraviesa un momento inusualmente positivo.
El Ibex 35, que arrancó la sesión con dudas sobre si prolongar el rebote de días anteriores o tomarse un respiro, fue ganando altura a medida que avanzaba la mañana. El índice apunta de nuevo a la recuperación de la cota de los 18.200 puntos, un nivel que los analistas consideran tanto técnico como psicológico. Las bolsas europeas en su conjunto han cerrado con subidas superiores al 0,5% en la mayoría de los índices, disipando la cautela inicial.
Mercados descontando la paz
Xavier Chapard, estratega de LBP AM, explica que los inversores ya están anticipando dos escenarios concretos: el mantenimiento del alto el fuego y la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito del petróleo mundial. Según Chapard, la renta variable global, con los índices estadounidenses a la cabeza, ha logrado volver a los niveles previos al estallido del conflicto, mientras la volatilidad se sitúa en torno a los 18 puntos, cifras similares a las de finales de febrero.
Sin embargo, no todos los analistas comparten el optimismo del mercado. Nick Twidale, analista jefe de AT Global Markets, advirtió en un informe recogido por Bloomberg que la convicción entre los operadores sigue siendo escasa. En su opinión, los mercados se mueven hacia los niveles técnicos y psicológicos clave sin señales definitivas procedentes de la región, lo que mantiene la incertidumbre latente.
Una calma que genera dudas
Andrew Chorlton, director de inversiones en renta fija pública de M&G, va más allá y señala que la rapidez con la que los mercados han decidido pasar página en las últimas dos semanas resulta llamativa. Para Chorlton, existe una brecha notable entre el discurso de los responsables políticos y los banqueros centrales, que siguen alertando sobre los riesgos del conflicto, y lo que reflejan los precios en los mercados. "Eso parece un tanto complaciente", declaró el experto en declaraciones a Reuters.
El propio Trump ha dejado claro que la tregua no está exenta de condiciones. El presidente advirtió que, si no se alcanza un acuerdo antes de que expire el alto el fuego, los combates podrían reanudarse. La próxima ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán estaría prevista para el fin de semana, justo cuando vence el periodo de cese de hostilidades vigente, lo que convierte los próximos días en un momento decisivo tanto para la diplomacia como para la evolución de los mercados energéticos y bursátiles.
El comportamiento de las bolsas este viernes refleja, en definitiva, la tensión entre dos fuerzas opuestas: el alivio que genera cualquier señal de desescalada y la prudencia de quienes recuerdan que los acuerdos en Oriente Próximo rara vez son lineales. Los inversores, por ahora, parecen apostar por el escenario más favorable, aunque sin cerrar del todo la puerta a nuevas turbulencias.