El desempleo registrado en España aumentó en julio en 19.517 personas, situándose en un total de 2.311.499 parados, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Esta subida representa un incremento del 0,85% respecto a junio y es la mayor en este mes desde 2008, cuando la crisis financiera provocó un repunte mucho más severo.
Este fenómeno se produce en un contexto poco habitual, ya que a pesar del incremento del paro, la afiliación media a la Seguridad Social logró alcanzar un nuevo récord histórico, superando los 22,5 millones de cotizantes. La cifra absoluta se ubicó en 22.508.065 personas empleadas, tras sumar 41.727 puestos de trabajo en julio. Este crecimiento, según el ministerio, es uno de los ritmos más altos de creación de empleo desde abril de 2023.
El principal motor de este aumento en la afiliación es el empleo entre trabajadores extranjeros, especialmente tras un proceso extraordinario de regularización. En julio, el número de ocupados extranjeros creció en 66.046 personas, llegando a un total de 3,5 millones, lo que representa el 15,6% del total nacional. Según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la regularización ha incorporado a las estadísticas a 262.475 afiliados extranjeros, lo que ha aportado dinamismo al mercado laboral pero también ha influido en el aumento de personas inscritas como paradas.
Esta entrada masiva de trabajadores anteriormente no registrados ha engrosado la cifra de desempleados, pues muchos acceden por primera vez a los servicios públicos de empleo, identificándose como parados sin empleo anterior. Este colectivo creció en 8.268 personas en julio, reflejando la complejidad del mercado de trabajo actual y la menor sensibilidad del desempleo a la estacionalidad tras los cambios introducidos por la reforma laboral.
En términos sectoriales, el paro aumentó en los servicios (+8.221), construcción (+2.433), industria (+473) y agricultura (+122). El colectivo sin empleo previo, que incluye principalmente a jóvenes en búsqueda de su primer trabajo, también mostró un ascenso significativo. Por otro lado, el paro juvenil menor de 25 años descendió ligeramente, con 159.562 jóvenes desempleados, la cifra más baja de un mes de julio desde 2007.
Territorialmente, el desempleo creció en la mayoría de comunidades autónomas, con excepción de Andalucía, Cantabria, Extremadura y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, donde se registraron descensos. Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid lideraron el aumento del paro a nivel regional. Por provincias, el paro descendió en 13, destacando Cádiz, Sevilla y Málaga, mientras que subió en 39, con Barcelona, Valencia y Madrid como las de mayor incremento.
El colectivo extranjero lamenta un aumento del paro superior al promedio nacional, creciendo un 4,54% en un mes, con un total de 357.621 desempleados inmigrantes. En términos interanuales, este grupo suma 30.959 parados más, lo que evidencia una mejora del empleo que coexiste con un aumento del desempleo formal.
Respecto a la afiliación, el empleo en el régimen general se incrementó en 40.016 personas, destacando sectores como sanidad y servicios sociales, comercio y hostelería, que compensaron una caída notable en educación, vinculada al periodo estival. Los autónomos descendieron ligeramente en un mes, pero mantienen un crecimiento anual de casi 58.000 personas.
En cuanto a la contratación, en julio se registraron 1.587.141 nuevos contratos, de los cuales el 38,9% fueron indefinidos, un porcentaje elevado en comparación con otras épocas del año. Esta cifra refleja una mayor estabilidad laboral, aunque el paro también se ha visto influido por la regularización y los cambios estructurales en el mercado laboral.
En paralelo, el gasto en prestaciones por desempleo ascendió a 1.942 millones de euros en junio, un 4,9% más que en 2025, con un aumento medio mensual por beneficiario del 3,3%. La tasa de cobertura frente al desempleo mejoró hasta el 80,96%, lo que indica que la mayoría de los desempleados reciben algún tipo de prestación.
Este escenario evidencia que el mercado laboral español sigue en un ciclo expansivo, condicionado por la incorporación de trabajadores extranjeros y cambios legislativos. Mientras el paro sube de manera atípica, la creación de empleo mantiene su fortaleza y mejora la calidad y estabilidad del mismo.
El desafío para el próximo periodo será equilibrar el crecimiento del empleo con un descenso sostenido del desempleo, especialmente en los segmentos juveniles y en aquellos sectores con mayor precariedad. Además, la integración efectiva de los trabajadores regularizados será clave para consolidar un mercado laboral más inclusivo y resiliente.
Para un análisis detallado y las cifras completas se puede consultar el Ministerio de Trabajo y Economía Social y el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.