Nik Storonsky, creador y principal ejecutivo de Revolut, se encuentra en medio de una batalla legal tras ser demandado por la firma de compraventa de yates de lujo Cecil Wright & Partners. La empresa reclama al multimillonario el pago de 17,5 millones de euros en concepto de comisión por un superyate que Storonsky adquirió en enero de 2026.
El conflicto nace porque, según la demanda presentada ante el Tribunal Superior de Londres, Storonsky y su equipo habrían cerrado la compra directamente con el vendedor, evitando así pagar la comisión acordada con Cecil Wright, que asciende al 5% del precio total de la operación, unos 350 millones de euros. La agencia alega haber sido la intermediaria clave para concretar la compra de la embarcación de 102 metros.
Los documentos judiciales detallan que un asesor del family office de Storonsky contactó inicialmente en octubre de 2024 con Cecil Wright para explorar la construcción de un yate a medida. Posteriormente, en 2025, el mismo asesor expresó interés en adquirir una embarcación disponible, y fue entonces cuando la firma recomendó el superyate en curso de fabricación por el conocido astillero alemán Lürssen.
Este yate representa una pieza exclusiva para su categoría, con características destacadas como una piscina infinita de 7,6 metros con fondo transparente, un club de playa y un gimnasio equipado con una cámara de crioterapia, según reseñas de la revista especializada Robb Report. Sin embargo, aunque la recomendación fue clave, en enero de 2026 Storonsky comunicó que había cerrado el trato directamente con el empresario canadiense y antiguo jugador de hockey Patrick Dovigi, evitando así la intermediación de Cecil Wright.
El historial del yate ha sido complicado. Originalmente encargado por Dovigi, la propiedad pasó brevemente a un comprador brasileño anónimo que fue detenido en noviembre de 2025 por presuntas actividades fraudulentas vinculadas a un escándalo de 2.300 millones de dólares con el Banco Master, que colapsó el año anterior. Tras esta detención, Dovigi recuperó el control de la embarcación y luego la vendió a Storonsky.
Cecil Wright & Partners, que tiene trayectoria en la construcción y venta de algunos de los yates más destacados del mundo, como el Madame Gu de 99 metros, vendido a un magnate ruso sancionado, o el Tango, incautado por las autoridades españolas y vinculado a otro oligarca sancionado, defiende su derecho a cobrar la comisión pactada como reconocida por contrato.
El portavoz del family office de Nik Storonsky ha respondido que la demanda "carece de fundamento y será recurrida", subrayando la disposición a defender su posición en tribunales.
Chris Cecil-Wright, fundador de la agencia que lleva su nombre, señaló a Financial Times que esta situación es excepcional en su trayectoria profesional, pero que está convencido de sus derechos y que por ello ha tomado acciones legales. Este caso abre un debate sobre el manejo de ventas y comisiones en el mercado de superyates, donde las transacciones alcanzan sumas multimillonarias y los intermediarios juegan un papel esencial.
El desarrollo del juicio será seguido con interés, no solo por su implicación económica sino también por la repercusión mediática al involucrar a un personaje destacado del sector tecnológico y financiero. El resultado podría sentar precedentes en la regulación sobre intermediación en compras de lujo a nivel internacional.