El índice Nasdaq 100 cerró este martes con un descenso del 0,98%, acumulando una caída del 9,45% desde sus máximos de junio. Durante la sesión, las pérdidas en algunos momentos superaron el umbral del 10%, lo que se considera la entrada en territorio de corrección. Este movimiento se relaciona con el desplome de las acciones de semiconductores, sector clave que había impulsado gran parte del rally tecnológico en la primera mitad del año.
Las empresas de chips y memorias en Estados Unidos sufrieron fuertes ventas que arrastraron al Nasdaq 100 hacia abajo. Sandisk, un gigante en la fabricación de memorias, cayó más del 14% durante la jornada y ha perdido más del 50% de su valor en lo que va de agosto. A pesar de esta caída, sus acciones siguen cotizando más de cuatro veces por encima de los niveles de cierre de 2022. Otros pesos pesados del sector, como Western Digital y Micron, descendieron un 6,91% y un 8,85%, respectivamente. Advanced Micro Devices (AMD), uno de los principales fabricantes de semiconductores para computación y gráficos, también registró un retroceso del 8,15%.
Este desplome llega en un contexto donde las expectativas sobre la inteligencia artificial (IA) y su impacto económico empiezan a moderarse. A principios de año, los inversores apostaron fuerte por las compañías del sector de semiconductores, dado que se esperaba un aumento sustancial en la demanda de chips para alimentar los desarrollos y despliegues de IA. Sin embargo, el mercado ha comenzado a cuestionar la sostenibilidad y ritmo de ese auge, especialmente a la espera de resultados financieros clave que presentarán las grandes tecnológicas esta semana.
Según Venu Krishna, estratega de renta variable en Barclays, "la atención del mercado se ha desplazado hacia la incertidumbre sobre la financiación, las crecientes inversiones y el flujo de caja libre de las grandes tecnológicas". Este cambio ha reducido el entusiasmo inicial y ha provocado ventas masivas en el sector semiconductor, afectando además a otros valores tecnológicos relacionados.
En contraste, las acciones de software, que sufrieron una caída significativa a principios del año por temores a que la IA provocara un riesgo existencial para algunos modelos de negocio, han logrado estabilizarse y prolongar una tendencia alcista en las últimas semanas. Esto sugiere que el mercado ajusta su visión según la evolución real y los resultados que están por venir.
En Europa, la firma ASML, líder global en equipos de iluminación para la fabricación de chips, experimentó una caída del 2,9%. Esta compañía es fundamental en la cadena de suministro de semiconductores, por lo que su comportamiento es un indicador clave del sector en la región.
La situación también repercute con fuerza en Asia. El índice Kospi de Corea del Sur, donde se encuentran grandes fabricantes como Samsung Electronics y SK Hynix, lideró las pérdidas en la jornada al desplomarse un 10%. Esto llevó incluso a una suspensión temporal de la negociación, un signo claro de la tensión en el mercado. Ambas empresas han visto caer sus acciones más de un tercio este mes debido a la amplia venta en el sector semiconductores durante julio y agosto.
El mercado asiático enfrenta además la preocupación por un posible exceso de oferta. Varios fabricantes han anunciado planes para aumentar su capacidad productiva en el futuro cercano, lo que podría agravar las presiones bajistas en los precios y las valoraciones. Por ejemplo, el fabricante de memoria japonés Kioxia sufrió el martes una caída del 18% y el índice Nikkei 225 perdió un 4,4%.
Esta volatilidad se produce en un contexto donde la industria global de semiconductores está en un proceso de ajuste tras años de fuerte crecimiento y elevados precios impulsados por la demanda en sectores como la informática, la automoción y la electrónica de consumo. La incertidumbre macroeconómica, las tensiones geopolíticas y la evolución tecnológica añaden factores de riesgo adicionales que afectan el sentimiento inversor.
El Nasdaq 100, índice tecnológico estadounidense que incluye las mayores empresas de semiconductores y tecnología, refleja así un mercado que corrige expectativas tras la fuerte carrera alcista de los últimos meses. La caída cercana al 10% desde junio señala que los inversores están reevaluando el impacto real que la inteligencia artificial tendrá en el corto y medio plazo, así como el desempeño financiero inmediato de los gigantes tecnológicos.
El seguimiento de los próximos informes trimestrales y de las declaraciones de los líderes de estas compañías será clave para entender si la corrección se prolonga o si el sector puede recuperar terreno. Mientras tanto, las caídas recientes recuerdan la volatilidad inherente al sector tecnológico y la importancia de mantener una visión crítica sobre las tendencias de mercado en auge.
Para más detalles sobre el comportamiento del Nasdaq 100 y las perspectivas del sector tecnológico, puede consultarse el análisis de Barclays o los informes sectoriales publicados en Bloomberg.