Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, ha confirmado que recortará en torno al 10% de su plantilla global, lo que supone aproximadamente 8.000 empleos. Los despidos se harán efectivos el próximo 20 de mayo y vienen acompañados de una decisión adicional: la compañía no cubrirá los cerca de 6.000 puestos vacantes que tenía previsto incorporar este año. La noticia llega en un momento en que Meta está apostando de forma agresiva por la inteligencia artificial, con una inversión en gastos de capital de entre 60.000 y 65.000 millones de dólares solo en 2025.
La medida fue comunicada a los empleados a través de un memorando interno firmado por Janelle Gale, directora de recursos humanos de la compañía. En el documento, al que tuvo acceso Bloomberg, Gale argumenta que la decisión forma parte de un esfuerzo por gestionar la empresa de forma más eficiente y por hacer frente a las enormes inversiones que Meta está realizando en el terreno de la IA. El tono del mensaje reconoce abiertamente que la noticia genera malestar, pero defiende que es el camino correcto dadas las circunstancias actuales.
Detrás de estos recortes hay una lógica financiera clara: crecer en un sector tan costoso como la inteligencia artificial exige reasignar recursos, y eso implica reducir la masa salarial. Meta no es la única gran tecnológica que toma decisiones en esta dirección. Esta misma semana, Microsoft anunció un programa de jubilación anticipada incentivada para empleados en Estados Unidos, al que podría acogerse alrededor del 7% de su plantilla local. La presión por rentabilizar las inversiones en IA está empujando a varias Big Tech a revisar sus estructuras de personal.
La carrera de Meta en inteligencia artificial
A principios de año, el CEO Mark Zuckerberg publicó un mensaje en Facebook en el que describía la apuesta de la compañía por la IA como un "esfuerzo monumental". Desde entonces, la empresa ha lanzado su propio modelo de IA multimodal, bautizado como Muse Spark, que representa un giro estratégico relevante: a diferencia de los modelos Llama, que son de código abierto, Muse Spark es tecnología propietaria. Esto sitúa a Meta en una posición más parecida a la de OpenAI o a la de Google con Gemini, compañías con las que compite directamente por el liderazgo en este sector.
Muse Spark está pensado para ser el motor de una versión más avanzada de Meta AI, el asistente virtual de la empresa. La compañía lo presenta como un sistema competitivo en tareas de percepción multimodal, razonamiento y agentes autónomos, aunque en su propio blog reconoce que aún tiene margen de mejora en procesos complejos que requieren múltiples pasos y planificación a largo plazo. Es un arranque prometedor, pero la brecha respecto a los modelos más maduros de la competencia sigue siendo real.
Para tratar de acortarla, Zuckerberg se ha involucrado de forma personal en el desarrollo técnico. Según ha trascendido, el fundador dedica entre cinco y diez horas semanales a programar y participar en revisiones técnicas de proyectos de IA. Uno de los proyectos más llamativos en los que trabaja Meta es un clon virtual del propio Zuckerberg: una versión digital del empresario, todavía en fase inicial, que eventualmente podría interactuar con empleados y hacer observaciones en tiempo real. La iniciativa refleja hasta qué punto la compañía quiere integrar la IA en sus procesos internos.
Un ajuste estructural, no un signo de debilidad
Conviene situar este recorte en su contexto adecuado. Meta cerró 2024 con resultados financieros sólidos y una plantilla de cerca de 79.000 personas, lo que la convierte en una de las empresas tecnológicas con más empleados del mundo. La reducción del 10% no responde a una crisis operativa, sino a una decisión estratégica: concentrar recursos donde la compañía cree que está la próxima gran batalla competitiva, que es la IA.
Esta lógica no es nueva. Empresas como Amazon, Google o Salesforce también han pasado por procesos similares en los últimos años, ajustando sus plantillas después de crecimientos acelerados durante la pandemia. En el caso de Meta, el ajuste llega en un momento en que sus ingresos publicitarios siguen siendo el pilar central del negocio, pero la presión para diversificar y no quedarse atrás en IA es enorme.
Lo que queda por ver es si la apuesta de 65.000 millones de dólares en infraestructura y talento especializado se traduce en productos competitivos que abran nuevas fuentes de ingresos. Por ahora, Muse Spark es el primer resultado tangible de esa estrategia, y los próximos trimestres serán clave para saber si el sacrificio de miles de empleos tiene el retorno esperado.