Una semana después del estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el presidente de Emiratos Árabes Unidos (EAU), el jeque Mohamed bin Zayed al-Nahyan, conocido como MBZ, visitó a civiles heridos en ataques iraníes. Mostró soporte y lanzó un claro mensaje a sus enemigos: no deben subestimar la fortaleza de Emiratos.
Durante décadas, MBZ ha dedicado esfuerzos a reforzar el ejército y las defensas nacionales. En este último conflicto, Emiratos soportó cerca de 2.800 ataques con misiles y drones desde Irán, muchos de ellos neutralizados por sistemas antiaéreos de Abu Dabi. Sin embargo, este episodio ha afectado la imagen del país como un refugio seguro y ha planteado dudas sobre la fiabilidad de sus aliados regionales.
Esta crisis ha desencadenado una revisión profunda en la estrategia exterior emiratí. Emiratos criticó abiertamente la tibia reacción de algunos socios árabes y musulmanes y, en una señal contundente de distanciamiento, anunció su salida de la OPEP. Este movimiento responde tanto a la frustración por las cuotas de producción que limitan sus ventas de crudo, como a un replanteamiento político frente a Arabia Saudí, con quien las tensiones vienen creciendo por rivalidades económicas y discrepancias estratégicas.
El jeque MBZ ha reforzado los vínculos con Israel, consolidando una alianza que se inició con la histórica normalización de relaciones en 2020. Mientras muchos países árabes critican la actitud de Israel y la implicación estadounidense en el conflicto, Emiratos mantiene una postura clara y beligerante, considerando a Irán y a los islamistas como amenazas clave para la estabilidad regional.
Formado en la academia militar británica de Sandhurst, MBZ ha aplicado una visión autoritaria y pragmática en la política interna y externa de su país. En los años 80, empezó a transformar las Fuerzas Armadas emiratíes, sustituyendo el tradicional apoyo extranjero por tropas emiratíes formadas en academias militares. Con el respaldo de su padre, fundador del país, impulsó la modernización del ejército mediante la compra de tecnología militar avanzada estadounidense.
Además de sus inversiones en defensa, MBZ ha liderado una ambiciosa diversificación económica y urbanística de Abu Dabi, creando megaproyectos que han proyectado a Emiratos como un centro moderno y abierto. Pero su liderazgo también ha sido un duro freno a las voces disidentes y a los movimientos islamistas, aplicando represiones desde la Primavera Árabe en 2011 para limitar el espacio del debate político.
En el ámbito regional, su país ha intervenido en conflictos como Libia y Yemen, fortaleciendo la influencia emiratí en África y el Medio Oriente. Estas acciones, sin embargo, han generado críticas internacionales por considerar que Emiratos utiliza su poder militar para intervenir en asuntos ajenos y favorecer intereses propios.
Un ejemplo controvertido fue el apoyo indirecto a las Fuerzas de Apoyo Rápido en Sudán, lo que ha suscitado preocupación entre aliados occidentales. MBZ mantiene un enfoque claro, cuestionándose constantemente qué puede aportar y recibir su país en una región conflictiva y cambiante.
En resumen, Mohamed bin Zayed es hoy una de las figuras más influyentes y polémicas del mundo árabe. Su mano firme y su visión estratégica han redefinido a Emiratos Árabes Unidos como un actor militar y económico relevante, pero también han provocado tensiones con antiguos aliados y retos en su política interior.
Para entender la actual dinámica del Golfo, no se puede obviar el papel de MBZ, un líder que no teme tomar decisiones contundentes para proteger y ampliar los intereses de su país en un entorno complejo y peligroso. Su salida de la OPEP y su alianza con Israel marcan un punto de inflexión en la política regional, con consecuencias imprevisibles en los próximos años.
Para más información sobre la evolución de Emiratos y la política con Irán, puede consultarse Financial Times y los análisis en medios especializados como Sky News Arabia.