El Gobierno de Aragón ha dado el paso definitivo para la construcción de la gigafactoría de baterías de Stellantis y el grupo chino CATL en Figueruelas, Zaragoza. La aprobación del Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA) por parte del ejecutivo autonómico culmina el proceso administrativo, despejando el camino para que la planta comience su producción en el primer trimestre de 2027. Este ambicioso proyecto, conocido internamente como 'Toro', implica una inversión de 4.100 millones de euros y se proyecta como un motor clave para la movilidad eléctrica en Europa.
La relevancia de esta iniciativa fue destacada por Jorge Azcón, presidente de Aragón, en una rueda de prensa que contó con la presencia de Andy Wu, consejero delegado de Contemporary Star Energy, la sociedad conjunta de Stellantis y CATL. Ambos subrayaron que la gigafactoría, a pleno rendimiento, generará 4.000 empleos directos, un impacto significativo para la región. La ubicación estratégica de Figueruelas, sumada a la consolidada tradición industrial aragonesa, el talento local y una clara apuesta por la innovación, fueron factores determinantes para la elección por parte del grupo asiático.
Un Ecosistema para la Movilidad del Futuro
El desarrollo de esta gigafactoría trasciende la mera construcción de una planta de fabricación. Representa un compromiso con la creación de un ecosistema que busca atraer nuevas inversiones y socios a Aragón, potenciando el crecimiento económico a largo plazo y generando un impacto duradero para las futuras generaciones. Se espera que la planta no solo produzca baterías, sino que también fomente la innovación, el desarrollo de talento cualificado y oportunidades laborales en un sector de vanguardia como es la movilidad sostenible. La comunidad autónoma se posiciona así en el epicentro de la transformación del sector automovilístico europeo.
La llegada de esta inversión se compara con la trascendencia que tuvo la implantación de General Motors en Figueruelas en 1982. Azcón enfatizó que este proyecto garantiza la continuidad de la fabricación de vehículos eléctricos en la planta de Stellantis en la región, considerada la más competitiva del grupo. Este impulso consolidará la posición de Aragón en la industria, donde el sector ya emplea a 35.000 personas en más de 300 empresas y representa cerca del 30% de las exportaciones regionales, según datos del Gobierno de Aragón. La gigafactoría, con una extensión de 89 hectáreas, tendrá una capacidad productiva de 50 GWh anuales, volumen suficiente para abastecer las baterías de aproximadamente un millón de vehículos eléctricos como el Opel Corsa cada año.
Avances en la Construcción y Logística de Personal
Desde la aprobación parcial del PIGA en noviembre pasado, las obras de construcción han avanzado conforme a lo previsto. Actualmente, unas 500 personas, incluyendo un equipo de 172 especialistas chinos, están trabajando en las fases iniciales de diseño y dirección del proyecto. Se anticipa un incremento sustancial en esta cifra, con una media de 1.000 empleados durante la fase de construcción y picos de hasta 1.700 trabajadores. Esta magnitud de personal temporal requiere soluciones logísticas innovadoras.
Para atender las necesidades de alojamiento de esta fuerza laboral, se ha confirmado la construcción de un complejo de viviendas temporal dentro de las instalaciones de la gigafactoría, con la necesaria licencia del Ayuntamiento de Figueruelas y el apoyo técnico del Gobierno de Aragón. Este detalle subraya la envergadura del proyecto y la coordinación entre las entidades implicadas para asegurar su éxito. La colaboración entre las instituciones y los grupos empresariales Stellantis y CATL ha sido constante, demostrando una visión compartida desde el inicio del proceso, lo que ha facilitado la culminación de los trámites y el avance hacia la materialización de esta infraestructura industrial crucial.
En un contexto europeo donde la autonomía estratégica en la producción de componentes clave para la movilidad eléctrica es prioritaria, la gigafactoría de Figueruelas se erige como un pilar fundamental. Este tipo de inversiones no solo buscan satisfacer la creciente demanda de vehículos eléctricos, sino también reducir la dependencia de mercados externos en la cadena de suministro, un objetivo compartido por la Unión Europea. El proyecto no solo revitaliza el tejido industrial de la comarca, sino que también posiciona a España en la vanguardia de la manufactura avanzada y sostenible, afianzando su rol en la transición energética global.