Lloyds Banking Group ha seleccionado a un directivo español para liderar uno de sus departamentos más estratégicos. La entidad británica ha nombrado a Javier Rodríguez de Colmenares nuevo director de Riesgos (Chief Risk Officer), captándolo directamente de Banco Santander, donde ejercía como responsable global de Riesgos de la división de banca corporativa y de inversión (CIB). Su incorporación está prevista para septiembre de 2026, condicionada a las preceptivas aprobaciones del regulador financiero en Reino Unido.
El movimiento supone una renovación en la cúpula de riesgos de Lloyds Banking Group, uno de los mayores grupos financieros del Reino Unido. Rodríguez de Colmenares llega para sustituir a Stephen Shelley, que se retira tras 37 años de carrera en el sector financiero, quince de ellos vinculado al propio grupo británico. La salida de Shelley cierra una era en el departamento y abre paso a un perfil con marcado acento europeo y experiencia en mercados internacionales.
Charlie Nunn, consejero delegado de Lloyds Banking Group, justificó la elección destacando la trayectoria del directivo español en transformación e innovación dentro de la gestión de riesgos. Nunn subrayó especialmente su capacidad para aplicar tecnología en la toma de decisiones y en la construcción de culturas sólidas de control del riesgo, dos vectores que los grandes bancos europeos sitúan cada vez más en el centro de su estrategia operativa ante el endurecimiento regulatorio y la creciente complejidad de los mercados.
Una carrera construida entre Santander, BBVA y el BID
Rodríguez de Colmenares no es un nombre nuevo en el sector financiero internacional. Su trayectoria profesional arranca en BBVA, donde trabajó en el área de project finance en Madrid antes de dar el salto a Banco Santander en 2005. Durante su primera etapa en la entidad cántabra, que se extendió hasta 2016, acumuló experiencia en riesgos en varios países, consolidando un perfil marcadamente internacional.
Entre 2016 y 2020 abrió un paréntesis fuera de la banca privada para dirigir la división de infraestructuras y energía de IDB Invest, el brazo inversor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una experiencia que amplió su visión hacia mercados emergentes y proyectos de gran escala. Tras ese período regresó a Santander, donde en los últimos años ha liderado la función de riesgos de la división CIB desde Londres, posición desde la que ahora hace el salto al banco británico.
Su perfil encaja con lo que buscan los grandes bancos anglosajones en este momento: ejecutivos con experiencia tanto en mercados desarrollados como emergentes, con capacidad para integrar herramientas tecnológicas en la función de riesgos y con habilidad para gestionar equipos en entornos regulatorios complejos y cambiantes.
Santander UK pierde otro directivo clave
Este fichaje no es el único movimiento reciente que debilita la presencia de ejecutivos vinculados a Santander en el mercado financiero británico. En febrero de 2026, Enrique Álvarez Labiano, hasta entonces consejero delegado de banca minorista y corporativa de Santander UK, abandonó la entidad para asumir la dirección de OSB Group, una building society cotizada en Reino Unido, figura similar a las antiguas cajas de ahorro en España.
Dos salidas relevantes en poco tiempo desde la misma geografía apuntan a una mayor rotación de talento en el sector financiero británico post-Brexit, donde la competencia por perfiles senior con experiencia en banca internacional se ha intensificado. Los bancos del Reino Unido, presionados por un entorno regulatorio más exigente y la necesidad de modernizar sus estructuras de riesgo y cumplimiento, están dispuestos a buscar ese talento fuera de sus fronteras tradicionales.
El contexto: riesgos, una función cada vez más estratégica
El nombramiento de Rodríguez de Colmenares se produce en un momento en el que la función de riesgos ha ganado peso específico dentro de los organigramas bancarios. La combinación de incertidumbre macroeconómica, tipos de interés todavía elevados en Europa y Reino Unido, tensiones geopolíticas y una regulación financiera en constante evolución —como los requisitos de Basilea IV que se están implementando de forma progresiva en la Unión Europea— convierte al CRO en una de las figuras más críticas de cualquier entidad de cierto tamaño.
En ese escenario, Lloyds apuesta por un directivo con experiencia transfronteriza y conocimiento directo de cómo operan los grandes bancos europeos, lo que puede resultar especialmente útil en un contexto donde la coordinación regulatoria entre el Reino Unido y la UE sigue siendo un tema sensible. La apuesta es clara: modernizar y reforzar la gestión del riesgo con alguien que ya ha navegado ese tipo de aguas en una entidad de escala global como Santander.