Keir Starmer ha presentado formalmente su dimisión como primer ministro del Reino Unido, abriendo paso a Andy Burnham, hasta ahora alcalde de Mánchester, quien se perfila como su sucesor. El relevo se materializará en torno al 16 o 17 de julio, una vez que el Partido Laborista celebre las primarias para elegir al nuevo líder oficial.
Starmer anunció la convocatoria de estas primarias para el 9 de julio tras comunicar al rey Carlos III su decisión de dejar el cargo. Su renuncia llega después de que Burnham ganara con autoridad las elecciones parciales en una circunscripción cercana a Mánchester, un resultado que desplazó a los partidos de extrema derecha y descolocó a muchos en el propio laborismo.
El ex primer ministro defendió su gestión durante su mandato, que comenzó en julio de 2024, señalando que dejó el país en mejor situación. Destacó el crecimiento económico superior al de sus vecinos, salarios que avanzan por encima de la inflación y una notable reducción en las listas de espera de la sanidad pública, así como la mejora en las relaciones con la Unión Europea. Sin embargo, admitió que la presión interna se volvió insostenible tras la derrota en las elecciones locales y regionales del pasado mayo, donde el Partido Laborista perdió terreno frente a nuevos competidores.
Burnham es el favorito para convertirse en el próximo líder laborista y primer ministro. El único rival con cierta opción, Wes Streeting, exministro de Sanidad, ya ha expresado su apoyo a Burnham, lo que allana el camino para una transición ordenada y sin confrontaciones internas. Burnham, conocido como el "Rey del Norte", ha presentado un cambio en algunas de sus posturas, lo que genera incertidumbre sobre la dirección que tomará su Gobierno, especialmente en asuntos como la política financiera y la relación con la Unión Europea.
En este proceso de relevo también se anticipan cambios en el gabinete, destacando la posible sustitución de Rachel Reeves al frente del Ministerio de Hacienda. Reeves ha sido una firme defensora de la ortodoxia financiera durante el Gobierno laborista, por lo que su salida puede indicar un giro en la política económica bajo Burnham.
La salida de Starmer pone fin a un periodo de diez años en el que Reino Unido ha tenido siete primeros ministros, desde el referéndum del Brexit. La inestabilidad política y las tensiones internas en el Partido Laborista han marcado estos años, con fluctuaciones en popularidad y constantes desafíos electorales.
Los mercados financieros han reaccionado con calma a la noticia, mostrando estabilidad en la libra, la Bolsa y la deuda pública, según reportes en el momento de la dimisión.
Este cambio de liderazgo se produce en un contexto donde el Reino Unido busca reposicionarse tanto interna como externamente, enfrentando retos económicos y sociales significativos. La gestión de Burnham será clave para definir el futuro político y económico del país en un momento de incertidumbre regional y global.
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