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Irán vuelve a cerrar Ormuz a las 24h de reabrirlo

Teherán reactiva el control del estrecho tras el bloqueo que Washington mantiene sobre sus puertos y cancela la próxima ronda de negociaciones.

Por Carlos García·sábado, 18 de abril de 2026·4 min lectura·18 vistas
Ilustración: Irán vuelve a cerrar Ormuz a las 24h de reabrirlo · El Diario Joven

El estrecho de Ormuz lleva menos de 24 horas abierto cuando Irán vuelve a dar marcha atrás. Este sábado, las Fuerzas Armadas iraníes han restablecido el "control estricto" sobre ese paso marítimo por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo y el gas natural licuado que consume el planeta. El motivo alegado es directo: Washington mantiene su propio bloqueo sobre los puertos iraníes y Teherán responde con la misma moneda.

El teniente coronel Ebrahim Zolfagari ha sido el encargado de comunicarlo a través de un comunicado oficial recogido por la agencia iraní Tasnim: "El control del estrecho de Ormuz ha vuelto a su estado anterior y esta vía estratégica se encuentra bajo una estricta gestión y control por parte de las Fuerzas Armadas". El mensaje era inequívoco. La breve ventana de optimismo abierta el viernes se cerraba apenas unas horas después.

El líder supremo Mojtaba Jameneí también se sumó a la escalada retórica a través de su canal de Telegram, donde advirtió de que la Armada iraní está preparada para infligir "nuevas y amargas derrotas" a sus enemigos. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, quien encabezó la delegación de su país en las últimas negociaciones de paz en Islamabad, fue aún más explícito en su cuenta de X: el estrecho "no permanecerá abierto" mientras continúe el bloqueo estadounidense, y solo se operará conforme a "rutas designadas" con autorización expresa de Irán.

Disparos contra buques indios y marcha atrás en las negociaciones

La tensión no se ha quedado en declaraciones. La Armada británica ha informado este sábado de que varias lanchas de la Guardia Revolucionaria Islámica dispararon contra al menos dos buques de bandera india en el estrecho. La tripulación está a salvo, pero el Gobierno de Narendra Modi —paradójicamente, uno de los que había pactado con Teherán semanas atrás para reactivar los flujos energéticos— convocó al embajador iraní para trasladarle su "profunda preocupación". Varios buques que se preparaban para cruzar el estrecho optaron por dar media vuelta.

En paralelo, Teherán ha anunciado que no acudirá a la nueva ronda de negociaciones prevista en Islamabad (Pakistán), que según CNN y la agencia turca Anadolu podría haberse retomado en los próximos días. La razón esgrimida son las "demandas excesivas" de Washington y el mantenimiento del bloqueo naval sobre los puertos iraníes. De esa cita se esperaba, como mínimo, una prórroga del alto el fuego entre EE UU, Israel e Irán, que expira el próximo miércoles.

Desde la Casa Blanca, Donald Trump aseguró que las conversaciones con Irán continúan. "Estamos hablando con ellos", declaró el presidente estadounidense, añadiendo que su país mantiene "una postura firme". Trump había celebrado la reapertura del viernes con un tono eufórico en su red social Truth Social, calificándolo de "BRILLANTE, GRAN DÍA PARA EL MUNDO". Poco después reconoció que el bloqueo sobre los puertos iraníes se mantendría hasta alcanzar un acuerdo definitivo. Esa decisión fue precisamente la que desencadenó la marcha atrás iraní.

Mercados, navieras y el impacto energético en el horizonte

La montaña rusa diplomática tiene consecuencias directas sobre los mercados de materias primas. La reapertura del viernes había provocado una caída pronunciada de los precios del petróleo y el gas, que los inversores celebraron como una señal de distensión. Con el nuevo cierre, la incertidumbre regresa y los precios vuelven a tensarse. Los datos de la Agencia Internacional de la Energía sitúan el estrecho de Ormuz como el punto de paso más crítico del comercio energético global, con flujos que incluyen destilados medios como queroseno y gasóleo, además del crudo.

La cautela de las navieras y las aseguradoras ya anticipaba este escenario. Ni unas ni otras habían dado por válida la reapertura del viernes: sin el respaldo de las aseguradoras, los buques no pueden operar, y las compañías exigían garantías mínimas de seguridad, ausencia de minas marítimas y ningún peaje de tránsito. Ninguna de esas condiciones estaba garantizada. La firma de análisis marítimo Kpler había detectado cierto movimiento en las horas previas al nuevo cierre: al menos cuatro petroleros habían logrado salir del golfo Pérsico hacia el océano Índico, y cinco metaneros de bandera catarí intentaban enfilar la salida. También retrocedían dos petroleros de banderas india y griega.

El conflicto, que comenzó el pasado 28 de febrero, supera ya el mes y medio de duración. El vaivén de las últimas 24 horas —apertura, euforia, cierre, cancelación de negociaciones— ilustra la fragilidad del proceso diplomático y la distancia que aún separa a las partes. Con el alto el fuego expirando el miércoles y sin nueva cita confirmada en el horizonte, la presión sobre los mercados energéticos y el comercio marítimo global se mantiene en niveles elevados.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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