Fernando Varela, entrenador madrileño de 59 años, se ha convertido en una figura clave en el desarrollo del estilo de juego del prometedor tenista Rafa Jódar. En una carrera meteórica, Jódar ha pasado del puesto 940 del ranking ATP a situarse entre los 30 mejores del mundo en menos de un año, un logro que Varela califica de "inaudito".
Varela insiste en que el mérito mayor corresponde al propio Rafa y a su padre, que ha sido el motor y apoyo constante en toda esta carrera. "No hay más que una historia de esfuerzo y trabajo entre un padre y un hijo", explica sobre la relación que ha llevado al joven tenista a consolidarse como una de las grandes promesas del tenis español.
El entrenador conoció a Jódar cuando apenas tenía 9 o 10 años, cuando su padre lo llevó a la escuela de tenis del RACE. Desde entonces, empezó a trabajar con él individualmente en Alcobendas y hoy continúa ofreciendo correcciones técnicas esporádicas como un apoyo más personal que formal. Él mismo reconoce que el carácter valiente y la capacidad ofensiva son rasgos naturales del joven deportista.
La forma de juego que inculca Varela a sus alumnos se identifica en la estrategia de Jódar: juego agresivo, con golpes muy adelantados y permanentemente presionando al rival desde la línea de fondo y acercándose a la red para resolver los puntos. Según Varela, para ejecutar ese estilo hay que tener un nivel técnico elevado y "Rafa lo tiene de sobra".
El respaldo familiar ha sido crucial. El padre de Jódar, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y expreparador físico, lo acompaña en todos los torneos y es la única persona en su banquillo durante Roland Garros. Varela resalta que esta relación profesional y personal ha sido indispensable para el progreso del jugador y señala: "Lo que funciona no debe tocarse demasiado".
El crecimiento de Jódar ha sido imparable y sorprendente: desde ganar el torneo nacional sub-15 en Cartagena, considerado el campeonato de España cadete, hasta lograr victorias en torneos universitarios de Estados Unidos, Challenger y finalmente consolidarse en la ATP. La rápida adaptación a cada etapa demuestra su talento y capacidad para competir a alto nivel.
Figuras del tenis internacional, como John McEnroe, se han mostrado impresionadas con las cualidades del joven tenista, destacando su instinto natural para jugar al ataque y moverse hacia adelante en la pista, atributos que marcan la diferencia en su desarrollo y ya lo sitúan como una promesa con un futuro consolidado.
Varela, que hoy sigue vinculado profesionalmente al tenis en Madrid, valora profundamente haber contribuido a la carrera de Jódar y se siente satisfecho por el respeto y la confianza del jugador y su familia. Más allá de los resultados, para él, lo esencial es haber formado parte de un proceso que se ha basado en la constancia, la entrega y una sólida relación familiar que sostiene la carrera de un tenista que apunta alto.
El próximo partido de Rafa Jódar contra Alexander Zverev en Roland Garros confirmará hasta qué punto este trabajo conjunto puede llevar a otro joven a lo más alto del tenis mundial.