El estrecho de Ormuz volvió a cerrarse este fin de semana después de apenas unas horas de apertura, lo que pone en serio riesgo las conversaciones de paz entre Irán y Estados Unidos previstas para esta semana en Islamabad. Teherán obligó a dos petroleros que navegaban bajo bandera de Botsuana y Angola a dar marcha atrás tras varias advertencias de sus Fuerzas Armadas, según informó la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní. El motivo aducido por el Gobierno iraní es claro: Washington mantiene el bloqueo marítimo sobre sus puertos pese al alto el fuego acordado, y Teherán considera que eso es suficiente razón para reactivar el cierre del paso.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, fue contundente en su valoración. Según sus palabras, el cerco estadounidense viola el artículo 2.4 de la Carta de la ONU y equivale a un acto de agresión conforme a la resolución 3314 de la Asamblea General de Naciones Unidas. Bagaei fue más allá al calificar el bloqueo de "castigo colectivo" sobre la población iraní, una figura que en el derecho internacional humanitario se asocia a crímenes de guerra. Se trata de una declaración de enorme peso diplomático, aunque su efecto práctico dependerá de cómo evolucionen las próximas horas.
La tregua se agota el miércoles
El alto el fuego entre ambos países, pactado de urgencia antes de que EEUU iniciara el bombardeo de infraestructuras iraníes, vence este miércoles. Por el momento, no hay señales claras de que se vaya a alcanzar un acuerdo antes de esa fecha, aunque tampoco se descarta una nueva prórroga. Lo que sí es evidente es que el tiempo apremia: cientos de buques esperan en ambos extremos del estrecho para poder cruzar, y cada día sin solución incrementa la presión sobre los mercados de energía globales, que dependen en gran medida del tránsito de petróleo por este paso estratégico.
Irán abrió brevemente el estrecho este viernes bajo la condición de que se mantuviera el alto el fuego entre Israel y Hezbolá. Sin embargo, al comprobar que el bloqueo marítimo estadounidense seguía en pie, Teherán rectificó en cuestión de horas. Además de los dos petroleros obligados a retroceder, Trump denunció que fuerzas iraníes habían abierto fuego contra un buque francés y un carguero del Reino Unido que intentaban cruzar. India, por su parte, citó al embajador iraní tras un "grave incidente" con dos de sus barcos, a pesar de que Irán había permitido el paso de otras embarcaciones indias con anterioridad.
Negociaciones al límite
La Guardia Revolucionaria iraní anunció que Teherán no tiene previsto enviar delegación a Islamabad mientras persista el bloqueo. Sin embargo, el intercambio de mensajes entre ambas partes a través del mediador pakistaní habría continuado, lo que deja abierta una ventana, aunque estrecha. El presidente del Parlamento iraní, Mohammed Bagher Qalibaf, principal negociador de Teherán, declaró este sábado que "no habrá retirada en el campo de la diplomacia", aunque reconoció que la brecha entre las dos partes sigue siendo muy amplia.
Por el lado estadounidense, Donald Trump confirmó que su delegación viajará igualmente a Pakistán para la segunda ronda de conversaciones, aunque se anticipa que los negociadores iraníes no acudirán. La delegación americana estará encabezada por el vicepresidente JD Vance, junto a los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner. Las autoridades pakistaníes, por su parte, refuerzan la seguridad en Islamabad ante la delicada situación. Irán informó el sábado de haber recibido nuevas propuestas de Washington, aunque ninguna de las partes aclaró si había movimiento real en los puntos más conflictivos: el programa de enriquecimiento nuclear iraní, sus alianzas regionales y el control sobre el estrecho de Ormuz.
Trump no descarta la opción militar
El presidente estadounidense volvió a agitar la amenaza militar al advertir que, si Irán no acepta el acuerdo propuesto por Washington, EEUU podría destruir "todas y cada una de las centrales eléctricas y puentes" del país. No es la primera vez que Trump formula esta amenaza: ya lo hizo hace dos semanas, justo antes de que se alcanzara la tregua actual. En aquella ocasión, el acuerdo se cerró pocas horas antes de que comenzaran los bombardeos sobre infraestructuras protegidas por escudos humanos.
El cuadro que se dibuja de cara a esta semana es el de dos partes que mantienen canales de comunicación abiertos, pero que no han cedido en sus posiciones fundamentales. Irán no renunciará al enriquecimiento de uranio como condición de partida; EEUU no levantará el bloqueo marítimo sin garantías previas. En ese escenario, la prórroga del alto el fuego parece la salida más probable a corto plazo, aunque eso no resolvería ninguno de los problemas de fondo. El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial según la Agencia Internacional de Energía, seguirá siendo el termómetro más visible de esta crisis.