Irán ha lanzado una clara advertencia a los países que respalden la resolución presentada por Estados Unidos y Baréin ante la ONU respecto al estrecho de Ormuz, señalando que compartirán la responsabilidad por cualquier incremento de tensión militar en la región.
La misión iraní ante Naciones Unidas en Nueva York publicó en X que ninguna cobertura diplomática podrá eximir a estos países de la responsabilidad por justificar o facilitar lo que califican como agresión estadounidense. Según Irán, Washington intenta crear la impresión de un amplio apoyo internacional a su iniciativa mediante el número de países copatrocinadores, a los que acusa de promover una imagen falsa para justificar futuras acciones militares.
El proyecto de resolución, presentado el 7 de mayo, busca defender la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y exige a Irán el cese de ataques, minados y cobros a los buques que cruzan esta vía estratégica. El borrador cuenta con el respaldo de varios países del Golfo como Kuwait, Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Esta versión revisada elimina referencias directas al Capítulo VII de la Carta de la ONU, que autorizaría el uso de la fuerza militar, en una jugada para evitar el veto de potencias como Rusia y China, lo que había bloqueado una propuesta similar presentada en abril.
Desde finales de febrero, con el inicio del conflicto impulsado por Estados Unidos e Israel contra Irán, el estrecho de Ormuz ha sido prácticamente cerrado por Irán como respuesta a las hostilidades. Estados Unidos implementó a partir del 13 de abril un cerco naval que afecta puertos y embarcaciones iraníes en esta vía, por donde circula alrededor del 20% del petróleo mundial.
En este contexto, el presidente estadounidense Donald Trump ha responsabilizado a Irán del estancamiento en las negociaciones para alcanzar la paz, acusando a Teherán de retractarse tras cada acuerdo provisional. En una entrevista con Fox News, Trump aseguró que pese a llegar a acuerdos, Irán actúa luego como si nunca se hubieran producido.
Estas declaraciones buscan justificar la paralización de las conversaciones, que acumulan ya un mes sin avances significativos y que han visto cómo el alto el fuego acordado estuvo en peligro tras ataques mutuos en el estrecho.
Con un discurso en el que repite que Irán está "derrotado" y que el paso marítimo será pronto reabierto, Trump mantiene una línea firme en su política contra Teherán.
Por su parte, el canciller iraní Abás Araqchí declaró en Nueva Delhi, durante la reunión de los cancilleres de los BRICS, que la propuesta rusa para trasladar uranio iraní a Rusia para facilitar un acuerdo con Estados Unidos debe aplazarse. Según Araqchí, este tema está estancado y debe dejarse para etapas posteriores debido a su complejidad.
Este conjunto de tensiones refleja la fragilidad del escenario diplomático en torno al estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético mundial y foco constante de disputas internacionales que pueden generar graves consecuencias geopolíticas.
Para entender el alcance de esta crisis, es clave seguir de cerca las posiciones de las partes involucradas y los posibles impactos en la estabilidad regional y global, dado que cada movimiento puede alterar la seguridad de una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.
La comunidad internacional, incluida la ONU, está en una encrucijada: el proyecto busca proteger la navegación, pero Irán denuncia que en realidad es un intento de legitimar acciones militares contra su país. La resolución y sus consecuencias marcarán el futuro de la seguridad en Ormuz y la relación entre potencias en esta frontera sensible.