El sector inmobiliario institucional en España, liderado por promotoras, fondos y Socimis, prevé una inversión superior a 77.500 millones de euros entre 2026 y 2031, impulsando la construcción de 53,2 millones de metros cuadrados. Esta cifra representa un aumento del 7,2% en la inversión estimada debido al alza de costes energéticos, de materiales y de transporte, derivados del conflicto en Irán.
Según el análisis del equipo de Real Estate de EY-Parthenon, aunque la superficie en desarrollo se mantiene estable respecto a lo previsto para 2025-2030, el encarecimiento de la construcción es evidente. El coste de edificación crece cerca del 7% interanual, con picos que superan el 11% en la vivienda asequible, uno de los sectores que más recorrido tienen dentro del mercado inmobiliario.
Los principales segmentos que concentrarán esta inversión son la promoción residencial y la hotelería. El grueso de las partidas se destinará este mismo año y en 2027, con 24.367 y 30.224 millones respectivamente. La vivienda residencial acaparará aproximadamente 56.400 millones, el 73% total, divididos entre vivienda tradicional y asequible. Las promotoras más activas incluyen a Neinor, Metrovacesa, Amenabar, y Pryconsa, entre otras.
El segmento de vivienda asequible crece por la colaboración público-privada y el interés de fondos como Culmia, Ares o Ferrocaril, con una inversión prevista de 17.640 millones. Además, el sector busca alternativas de alojamiento temporal, conocido como flex living, que movilizará alrededor de 2.690 millones, con la entrada de importantes gestores internacionales y socios especializados.
En cuanto al turismo, la inversión hotelera alcanzará los 11.340 millones, destacando proyectos de lujo como el Four Seasons Marbella y otros hoteles en ciudades como Sevilla. También se observa un auge en hoteles económicos, impulsado por plataformas como la lanzada por Tikehau Capital bajo la marca Holiday Inn Express, con proyectos en Madrid, Málaga y Barcelona.
Otros sectores que recibirá inversión significativa son el logístico con 5.490 millones, oficinas con 2.590 millones y retail con 1.740 millones. Líderes como Prologis y Merlin destacan en logística, mientras que proyectos emblemáticos en oficinas se sitúan en zonas como el Distrito 22@ de Barcelona. En retail, figuras como Tomás Olivo impulsan desarrollos comerciales en Madrid y Valencia.
Sin embargo, la incertidumbre regulatoria y política pesa sobre el mercado. El retraso del Gobierno en aprobar el real decreto ley de Vivienda genera cautela entre promotores e inversores institucionales, aunque no altera sensiblemente la superficie proyectada. Entre las medidas queda pendiente el aumento fiscal a Socimis con vivienda residencial, que afectaría su rentabilidad salvo en el caso de aquellas con fuerte presencia de vivienda asequible.
La apuesta por modelos sostenibles es otro motor del sector. EY estima que la adopción de prácticas de construcción sostenible puede evitar hasta 7,2 millones de toneladas de CO2, equivalente a sacar tres millones de vehículos de circulación. La presión tanto de los inversores como por optimizar costes lleva a los promotores a implantar innovaciones como la industrialización de procesos y el uso de herramientas digitales como BIM (Building Information Modeling) para mejorar la eficiencia y reducir riesgos.
Los expertos coinciden en que las promotoras que integren innovación, construcción industrializada y control riguroso de costes estarán mejor posicionadas para competir en un mercado cada vez más exigente y marcado por la volatilidad económica. Esta transformación es clave para mantener la rentabilidad y adaptarse a la creciente regulación y demanda de sostenibilidad.
En definitiva, el sector inmobiliario español encara un periodo de inversión notable, marcado por el alza de costes y la incertidumbre regulatoria, pero con una clara apuesta por la vivienda asequible, el turismo y la sostenibilidad como ejes fundamentales del crecimiento.