Los mercados financieros europeos arrancan la sesión con subidas contenidas, sin grandes convulsiones pero con la vista puesta en Oriente Medio. El Ibex 35 se mueve en terreno positivo y se aproxima a los 18.200 puntos, intentando recuperar el nivel al que cerró el viernes pasado. La semana, no obstante, sigue en negativo para el selectivo español, que rompe así una racha de tres semanas consecutivas al alza.
El tono es de prudencia, y la razón principal está a miles de kilómetros de Madrid. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán marcan el pulso de la jornada. Donald Trump declaró que confía en alcanzar un acuerdo antes de que expire el alto el fuego pactado, fijado para el 22 de abril, lo que reduciría la presión sobre los mercados de energía y haría innecesaria una prórroga. Además, la Casa Blanca publicó un documento en el que se abre la puerta a extender ese cese de hostilidades si las conversaciones avanzan de forma satisfactoria. A eso se suma el anuncio de un alto el fuego de diez días entre Israel y el Líbano, otra señal que los inversores han recibido con alivio.
Esta distensión diplomática tiene consecuencias directas en el precio del crudo. El barril de Brent retrocede cerca de un 2% y se sitúa en torno a los 97 dólares, devolviendo parte de las subidas pronunciadas de la víspera. El mercado del petróleo lleva semanas respondiendo con sensibilidad extrema a cualquier movimiento en la región, y la posibilidad de un acuerdo con Irán —uno de los grandes productores mundiales bajo sanciones— tiene un impacto inmediato sobre las expectativas de oferta global.
Wall Street marca el camino desde máximos
El contexto internacional tampoco puede ignorarse. En la sesión de ayer, Wall Street volvió a escribir historia: tanto el S&P 500 como el Nasdaq Composite marcaron nuevos máximos históricos, alimentados por la confianza inversora en la economía estadounidense y por las perspectivas de que la Reserva Federal no endurezca más su política monetaria en el corto plazo. Ese optimismo se ha trasladado parcialmente a Europa, aunque con más dudas, porque aquí los focos de incertidumbre son distintos.
En el mercado de deuda, la calma es la nota dominante. El rendimiento del bono alemán a diez años —el bund, referencia de la eurozona— se mantiene ligeramente por encima del 3%, mientras que el bono español equivalente ronda el 3,50%. En Estados Unidos, el Treasury a diez años ofrece una rentabilidad del 4,30%. Estas cifras reflejan un mercado que, por ahora, no anticipa grandes sorpresas ni en la política monetaria europea ni en la americana.
En divisas, el euro se mantiene cerca de los 1,18 dólares, y la libra esterlina cotiza en torno a 1,35 dólares. Los operadores tampoco aquí hacen grandes apuestas mientras esperan novedades desde Oriente Medio.
Ganadores y perdedores en el Ibex
Dentro del selectivo español, los movimientos son variados. Entre los valores que más suben destacan Solaria e Indra, junto a Puig e Inditex, que representan el segmento de moda y consumo. En la banca, Santander lidera las ganancias, mientras que en el sector energético sobresalen Endesa y Naturgy. Por el lado contrario, Cellnex encabeza los descensos, seguida de las compañías de infraestructuras ACS y Ferrovial. Sacyr, también del sector constructor, logra desmarcarse de esa tendencia bajista.
Fuera del Ibex pero en el radar europeo, el gran protagonista negativo de la jornada es Alstom, el fabricante francés de material ferroviario, que se desploma cerca de un 30% en bolsa tras presentar unos resultados que incluyen una rebaja de sus expectativas financieras y el reconocimiento de retrasos en la entrega de pedidos. Un batacazo de esta magnitud en una sola sesión es poco habitual incluso en contextos de alta volatilidad, y refleja la dureza con la que el mercado castiga las decepciones en las previsiones.
El oro y el bitcoin, refugios con altura
En los mercados alternativos, el oro consolida su posición por encima de los 4.800 dólares por onza, ampliando el colchón respecto a niveles anteriores. El metal precioso lleva meses actuando como refugio ante la incertidumbre geopolítica y la desconfianza hacia ciertas divisas. Por su parte, el bitcoin cotiza por encima de los 75.000 dólares, una cota que hubiera parecido remota hace poco más de un año y que hoy forma parte ya del paisaje habitual de los mercados digitales.
En resumen, la jornada refleja un mercado que quiere avanzar pero que no termina de soltar el freno. Las señales desde Washington y desde las mesas de negociación con Irán son positivas, pero la experiencia reciente en Oriente Medio invita a la prudencia. Mientras el petróleo cede, la deuda se mantiene estable y Wall Street ha marcado el listón alto, los inversores europeos optan por comprar con moderación y esperar a que las palabras de los diplomáticos se conviertan en papel firmado.