Las Bolsas europeas han registrado fuertes caídas en una jornada marcada por la escalada del precio del petróleo y la ausencia de acuerdos contundentes en la cumbre bilateral entre Estados Unidos y China. El Ibex 35, en particular, ha perdido la barrera de los 17.600 puntos en mínimos intradía, con una tendencia bajista que apunta a cerrar la semana con números negativos.
El barril de Brent ha subido hasta cerca de 110 dólares, presionado por la incertidumbre geopolítica y los temores sobre el suministro energético, a pesar de la información difundida por medios iraníes que indicaban que Irán permitió el paso de buques chinos por el estrecho de Ormuz. Este punto estratégico es clave para el comercio de petróleo, y su estabilidad preocupa a los mercados.
China, por su parte, ha señalado que, aunque mantiene "nuevos consensos" con Estados Unidos, considera esencial conservar abiertas las vías diplomáticas para seguir negociando sobre Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz en el menor tiempo posible. Sin embargo, la falta de resultados tangibles en la cumbre ha predominado en el sentimiento inversor.
En Estados Unidos, la atención está puesta en la publicación de datos económicos como la producción industrial de abril y el índice manufacturero de la Fed de Nueva York, cuyos indicadores se esperan levemente a la baja, lo que podría añadir presión a los mercados internacionales.
Los movimientos a la baja no se limitan a Europa. En Asia, la situación también es complicada: el índice surcoreano Kospi se desplomó un 6,12% después de empezar la sesión en máximos históricos, mientras que el Nikkei de Tokio bajó cerca del 2%, afectado por la toma de beneficios en el sector tecnológico y el incremento en los tipos de interés de la deuda japonesa.
Dentro del Ibex, Repsol destaca como el único valor con ganancias gracias al aumento del precio del crudo, que favorece a la energética. En contraste, compañías como IAG y ArcelorMittal se ven fuertemente penalizadas por las alzas energéticas. Telefónica experimenta un retroceso tras firmar su mejor sesión desde 2021 en la jornada anterior.
El sector bancario también arrastra al índice a la baja, con caídas importantes en Sabadell, Unicaja, BBVA y Santander, evidenciando la sensibilidad del mercado ante la subida de la rentabilidad de los bonos y la incertidumbre global.
La mayor presión inflacionaria provocada por el encarecimiento de la energía está impactando en la deuda pública. La rentabilidad del bono alemán a diez años ronda el 3,10%, la del bono español supera el 3,50%, y en Estados Unidos, el interés del bono a diez años supera el 4,50%, lo que incrementa los costes de financiación y alimenta la aversión al riesgo.
Este ambiente ha fortalecido al dólar, que ha llegado a situarse en 1,16 dólares por euro, mientras que la libra se deprime hasta los 1,33 dólares en el contexto de la crisis política en Reino Unido. La subida del billete verde también ha pesado sobre el oro, cuyo precio ha caído por debajo de los 1.860 dólares por onza, aunque el bitcoin se mantiene estable en torno a los 80.000 dólares.
El repunte del petróleo y la ausencia de avances en las negociaciones entre Estados Unidos y China mantienen la tensión en los mercados globales, condicionando la evolución de la Bolsa europea y generando incertidumbre en las perspectivas económicas internacionales. La atención se dirige ahora a los próximos datos macroeconómicos y a cualquier anuncio que pueda modificar el estado actual de las relaciones diplomáticas y la estabilidad energética.
Para un seguimiento detallado de los movimientos de los índices y los mercados energéticos puede consultarse el informe diario del BCE, mientras que la evolución del petróleo y su impacto está en análisis constante en la Agencia Internacional de Energía.