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La guerra en el Golfo dispara el riesgo de racionamiento de combustible

El bloqueo del estrecho de Ormuz amenaza con escasez energética en Europa en pocas semanas, según la AIE y el FMI.

Por Carlos García·lunes, 20 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·8 vistas
Ilustración: La guerra en el Golfo dispara el riesgo de racionamiento de · El Diario Joven

El estrecho de Ormuz, esa franja de agua de apenas 33 kilómetros de anchura mínima entre el golfo Pérsico y el de Omán, ha vuelto a convertirse en el punto más caliente de la economía mundial. Tras siete semanas de ataques de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, el mercado energético global atraviesa uno de los shocks más severos de las últimas décadas. El paso por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas que consume el planeta ha estado bloqueado, minado y en el centro de una espiral de tensión que amenaza con llegar a los surtidores europeos en cuestión de semanas.

La reapertura temporal del estrecho alivió brevemente a los mercados, pero ese respiro duró apenas unas horas. "Va a seguir habiendo idas y venidas, la desconfianza es máxima. Incluso en el mejor de los casos, la situación tardaría meses en normalizarse", explica Jorge León, jefe de análisis geopolítico de la consultora energética noruega Rystad Energy. El experto advierte de que el sector energético global continuará sometido a una presión extrema mientras el estrecho permanezca inestable, y que ese estrés aumenta cada día que el suministro queda interrumpido.

El golpe ya se siente en Asia y los emergentes

El impacto más inmediato se concentra en las economías más vulnerables. Filipinas ha declarado la emergencia energética nacional y ha recortado la jornada laboral a cuatro días. Pakistán ha adoptado la misma medida para sus empleados públicos. Bangladés ha limitado la compra de combustible en gasolineras y ha cerrado universidades. En India ha emergido un mercado negro de carburantes. Myanmar ha establecido días de conducción alternos. La escasez también se deja sentir en Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam, donde la aerolínea nacional ha cancelado vuelos. Australia ha registrado surtidores vacíos. China, por su parte, ha restringido sus exportaciones de energía.

Según el Fondo Monetario Internacional, la guerra en Oriente Próximo ha desencadenado ya uno de los mayores episodios de escasez de suministro de la historia del mercado energético global. El organismo alerta de presiones inflacionistas, disrupciones en cadenas de suministro de materiales críticos como el azufre, el helio, los fosfatos y el aluminio, y estrés en los mercados de deuda, divisas y renta variable. En el mejor de los casos, los analistas hablan de estanflación; en el peor, de recesión global.

Europa tiene reservas, pero no es inmune

Europa parte de una posición más sólida que los países emergentes. Dispone de mayor capacidad de refino, reservas estratégicas abundantes y poder adquisitivo para competir en los mercados internacionales por el combustible disponible. Sin embargo, la Agencia Internacional de la Energía advierte en su último informe de que "hay que prepararse para interrupciones significativas del suministro energético en los próximos meses". Fatih Birol, director de la AIE, estima que las restricciones de queroseno para aviación podrían comenzar en apenas seis semanas.

La aerolínea KLM ya ha anunciado la cancelación de 160 vuelos en los próximos días por la incertidumbre sobre el suministro de combustible de aviación. El Gobierno alemán ha convocado una reunión urgente con asociaciones industriales para analizar el abastecimiento de carburante aéreo. El comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, ha calificado la situación de grave y ha anticipado una batería de medidas desde Bruselas, entre las que figuran al menos un día de teletrabajo semanal obligatorio, el cierre temporal de edificios públicos y nuevos incentivos para el transporte público.

El analista Antonio Merino apunta a una distorsión relevante en los mercados: "Las cotizaciones en los mercados de futuros se mueven entre los 80 y los 90 dólares por barril, pero los sobreprecios en las compras reales de gas y petróleo son muy elevados, con cerca de 300 dólares por barril equivalente en Singapur". Para Merino, España y Alemania están mejor posicionadas que otros socios europeos, y es poco probable que los consumidores domésticos sufran racionamiento a corto plazo. Pero si Ormuz sigue bloqueado, los problemas llegarán: primero en el combustible para aviones y después en el diésel.

Un retorno a la normalidad que llevará años

El bloqueo temporal ha eliminado de golpe alrededor de 10 millones de barriles de petróleo diarios del mercado, casi el 10% de la demanda mundial. A eso se suma la salida de Qatar como proveedor de gas licuado y los daños en infraestructuras energéticas del Golfo: según la AIE, un tercio de las plantas afectadas ha sufrido daños graves tras bombardeos a unas 80 instalaciones.

Las reservas estratégicas y los paquetes de estímulo económico pueden amortiguar el impacto inicial, pero los expertos coinciden en que si el conflicto se prolonga, la escasez y el racionamiento se generalizarán más allá de los países en desarrollo. La propia AIE lo sentencia con claridad: aunque el acuerdo para desbloquear Ormuz se materialice hoy, volver a los niveles de suministro previos a la guerra llevará aproximadamente dos años.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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