Millones de españoles recurren a chatbots como ChatGPT o Gemini para gestionar sus finanzas, y cerca del 30% busca asesoramiento de inversión a través de estas herramientas, según un informe de McKinsey. Sin embargo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) española ha identificado riesgos importantes al usar estos modelos de lenguaje para recomendaciones financieras, especialmente cuando las consultas son vagas o mal planteadas.
El estudio de la CNMV analizó cuatro modelos destacados, incluyendo ChatGPT, Gemini, DeepSeek y Perplexity, evaluando su capacidad para sugerir carteras basadas en valores del IBEX 35. Bajo condiciones estrictamente definidas, algunos modelos mostraron rentabilidades atractivas, con Perplexity alcanzando más del 80% de retorno en el periodo analizado. No obstante, el rendimiento depende de múltiples variables y la CNMV advierte que no se debe interpretar este resultado como una ventaja estructural de un modelo sobre otro.
El verdadero reto aparece cuando los usuarios formulan preguntas sin estructura o sin proveer parámetros financieros claros, lo que es habitual en inversores minoristas. En estos escenarios, los modelos de IA presentan "alucinaciones", es decir, información errónea o inventada con apariencia convincente, lo que incrementa el riesgo para el inversor. La supervisión humana y la precisión en las instrucciones son clave para garantizar respuestas fiables.
Legalmente, la frontera entre información financiera y asesoramiento personalizado es crucial. El asesoramiento está regulado bajo MiFID II y exige intervención de profesionales autorizados, independientemente del canal utilizado. Un chatbot que recomienda una cartera concreta puede estar vulnerando esta regulación si no cuenta con las autorizaciones y procedimientos como el test de idoneidad, indispensable para evaluar el perfil y necesidades del cliente.
Expertos como Fernando Zunzunegui, coordinador de Regulación de EFPA, subrayan que la sensación de cercanía que generan los chatbots puede confundir a los usuarios, haciéndoles creer que están recibiendo un servicio profesional cuando solo es una generación textual automatizada. En comparación, los roboadvisors regulados, como Indexa Capital o inbestMe, asumen responsabilidad legal por las recomendaciones realizadas y aplican evaluaciones rigurosas para determinar inversiones adecuadas.
Además, la expansión de estos modelos plantea un riesgo sistémico. Según el catedrático Xavier Vives, la dependencia masiva en modelos similares para tomar decisiones puede generar movimientos de mercado muy correlacionados, aumentando la volatilidad y vulnerabilidad del sistema financiero a errores simultáneos. El Banco de España también advierte sobre comportamientos de rebaño inducidos por bots, recordando episodios como la pérdida millonaria del inversor Li Kin-kan en 2017 por decisiones automatizadas.
En definitiva, la CNMV concluye que las IA pueden servir para complementar el análisis financiero, pero nunca para sustituir el juicio experto ni prescindir de la regulación. Para los inversores particulares, la recomendación es clara: emplear chatbots para resolver dudas generales es útil, mientras que confiarles decisiones de inversión personalizadas sin supervisión es arriesgado y puede tener consecuencias económicas negativas.
Para ampliar esta información, se puede consultar el informe oficial de la CNMV sobre IA y asesoramiento financiero y las guías sobre regulación de la ESMA en la Unión Europea.
El debate sobre el rol de la inteligencia artificial en la gestión de inversiones continúa abierto, pero la prioridad sigue siendo proteger al inversor y garantizar la transparencia, responsabilidad y fiabilidad en cualquier recomendación financiera.