El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, ha reclamado con firmeza la necesidad de identificar a los "profesionales" del absentismo laboral, es decir, a aquellos trabajadores que recurren fraudulentamente a las bajas para no acudir a sus puestos de trabajo. En una entrevista concedida a 'El Correo', Garamendi denunció la inacción existente frente a esta problemática y valoró positivamente que el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, haya "cogido el guante" para reconocer la gravedad del asunto.
Garamendi subrayó que el absentismo representa un problema estructural para la economía española, con 1,6 millones de empleados que faltan diariamente y que conlleva un coste total para la sociedad de 33.000 millones de euros al año. De ese montante, señaló que las empresas asumen directamente 17.000 millones por pérdidas de productividad y costes asociados, lo que revela el impacto económico proporcionalmente elevado sobre el sector privado.
Aunque el presidente de la CEOE esquivó entrar a valorar expresiones como la de Feijóo, que calificó el absentismo como un "cáncer" social, sí alabó que el dirigente político haya abierto el debate al afirmar que quienes estén de baja no deberían cobrar las mismas retribuciones que si acudieran a trabajar. Garamendi insistió en que más allá del absentismo justificado, existe una parte fraudulenta que debe ser detectada y sancionada. Esta situación, advierte, daña tanto a la economía como a la confianza entre trabajadores, empresas y administraciones.
Asimismo, el presidente patronal apuntó que para abordar este desafío es fundamental reforzar el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y el papel de los médicos de la Seguridad Social, especialmente ante el auge de bajas vinculadas a trastornos de salud mental. Garamendi alertó de que estas bajas han crecido de forma significativa, exigieron más recursos y mejores condiciones para los facultativos que las gestionan. Por otra parte, defendió una mayor implicación de las mutuas laborales, que actúan como intermediarias en la gestión de las incapacidades temporales, como instrumento clave para detectar y reducir el absentismo indebido.
En su análisis, Garamendi reconoció que existen mesas de diálogo entre agentes sociales y administraciones para abordar el absentismo, pero lamentó la falta de voluntad y compromiso real para buscar soluciones efectivas. En este sentido, criticó la presión sindical que minimiza o niega el problema, lo cual, a su juicio, frena la acción coordinada que se requiere. Según el presidente de la CEOE, el absentismo sigue siendo uno de los mayores retos para el tejido empresarial español.
Además del absentismo, Garamendi mencionó otros obstáculos que afectan a las empresas, como la dificultad para encontrar mano de obra cualificada, la inseguridad jurídica, la inestabilidad regulatoria y la ausencia de presupuestos generales para este año. Destacó que la prolongada falta de presupuestos constituye una anomalía que ha empezado a normalizarse, algo que considera perjudicial para la economía y la confianza empresarial.
Sobre la petición del presidente de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM) de convocar elecciones generales, Garamendi se mostró prudente y recordó que la CEOE mantiene una posición institucional alejada de la política partidista. Aun así, reconoció que la situación política actual es insostenible y que la solución debe buscarse en el Parlamento y entre los responsables políticos. Tanto en esta cuestión como en los retos económicos, el líder empresarial enfatizó que representa a un colectivo diverso que no está conforme con la incertidumbre y las dificultades que enfrenta el país hoy en día.
El absentismo laboral en España ha sido objeto de análisis e inquietud durante años, pues las tasas de ausentismo se sitúan entre las más elevadas de Europa. Según los datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el índice de absentismo laboral alcanzó un 6,3% en 2023, muy por encima de la media comunitaria, que ronda el 4%. Este fenómeno repercute negativamente en la competitividad y productividad empresarial, además de generar tensiones en el sistema público de prestaciones.
Expertos en relaciones laborales apuntan a diversos factores que influyen en el aumento del absentismo, como el envejecimiento de la población activa, las condiciones laborales estresantes, la precariedad en algunos sectores y las dificultades para conciliar vida personal y profesional. También destacan la importancia de mejorar la gestión administrativa y el control de las bajas, para reducir el fraude sin penalizar las bajas legítimas.
En este contexto, la CEOE y otros agentes sociales reclaman una agenda ambiciosa que incluya inversiones en prevención de riesgos laborales, formación para la salud mental, herramientas para monitorizar y verificar la justificación de ausencias y un mejor equilibrio entre derechos y obligaciones para trabajadores y empleadores.
El pronunciamiento de Garamendi y el apoyo implícito a la iniciativa política de Feijóo reflejan una voluntad creciente entre algunas fuerzas para abordar el absentismo como una prioridad política y económica. Será clave observar si esta disposición se concreta en medidas concretas y acuerdos que resulten en una mejora real tanto para las empresas como para los trabajadores que requieren ausencias legítimas.
La reforma del sistema de bajas y la lucha contra el absentismo fraudulento podrían impactar en la sostenibilidad del sistema y en la salud financiera de las compañías, además de contribuir a elevar la competitividad del mercado laboral español en una coyuntura marcada por la recuperación económica y los cambios demográficos.
Para más detalles sobre las cifras oficiales y el panorama del empleo en España, pueden consultarse los informes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y los datos del INE sobre empleo y ausentismo laboral.