Las bolsas europeas y estadounidenses navegan en aguas turbulentas. La tregua de dos semanas que anunció Washington en su conflicto con Irán insufló optimismo durante unos días, pero los ataques de Israel contra Líbano devolvieron la incertidumbre a los parqués. En lo que va de 2026, los índices europeos muestran un comportamiento desigual: el FTSE 100 británico sube un 6,74%, el FTSE Mib italiano avanza un 5,93% y el Ibex 35 español se anota un 5,18%, mientras que el Dax alemán retrocede un 2,80%. Más allá de las cifras del momento, la gran pregunta es qué pueden esperar los inversores a partir de ahora.
La clave de todo sigue estando en el estrecho de Ormuz. Mientras no se confirme su plena reapertura al tránsito marítimo con garantías sólidas, los mercados van a moverse a golpe de titular geopolítico. Los analistas consultados por Expansión coinciden en que el alto el fuego reduce la probabilidad de un escenario de estanflación global, pero advierten de que la confianza en la tregua sigue siendo frágil. El consejo mayoritario es evitar movimientos precipitados: ni lanzarse a comprar valores castigados como las aerolíneas ni apresurarse a vender petroleras.
Las reuniones de la Fed y el BCE marcarán el rumbo
El calendario de las próximas semanas trae citas decisivas. La Reserva Federal se reúne los días 28 y 29 de abril, y el Banco Central Europeo cierra el mes con su encuentro del día 30. Ambas instituciones tendrán que evaluar cómo el conflicto en Oriente Medio está afectando a la inflación y al crecimiento económico, y si resulta necesario ajustar los tipos de interés. El consenso del mercado da por descontado un periodo de inflación algo más elevada y cierta ralentización económica, aunque se ha reducido significativamente la probabilidad de nuevas subidas de tipos en Europa. Estas reuniones serán el termómetro perfecto para calibrar el estado real de la economía global.
Pero antes de esas citas con los bancos centrales, hay otra referencia que los inversores van a seguir con lupa: la temporada de resultados del primer trimestre de 2026 arranca la próxima semana en Wall Street. Grandes nombres de la banca estadounidense como Goldman Sachs, JPMorgan, Citi, Morgan Stanley, Bank of America, Wells Fargo y BlackRock presentarán sus cuentas. Según los analistas de MacroYield, el impulso de los beneficios en el S&P 500 se mantiene en positivo, aunque el impacto directo de la guerra probablemente no se refleje aún de forma clara en las cifras. Lo que sí estará bajo el microscopio serán las previsiones que ofrezcan las propias compañías sobre los próximos trimestres.
Valoraciones más atractivas tras las caídas
Uno de los argumentos que manejan los analistas para mantener cierto optimismo es que las bolsas cotizan ahora a múltiplos más razonables que hace unos meses. Nicolás López, director de análisis de renta variable de Singular Bank, señala que el PER a 12 meses del S&P 500 ha bajado de 23 veces a finales de octubre a unas 20,5 veces. En Europa, el MSCI Europe ha pasado de 15,5 a 14,6 veces. El ajuste ha sido especialmente pronunciado en el sector tecnológico estadounidense, que llegó a rozar un PER de 32 veces en octubre y ahora se sitúa en torno a 21,7 veces. En Asia emergente, la ratio ha descendido de 15,2 a 11,8 veces, impulsada por el fuerte crecimiento de las ventas de semiconductores.
El consenso de analistas sitúa el precio objetivo del Ibex 35 en 19.476 puntos, lo que implica un recorrido alcista del 7% respecto al cierre reciente. Para el Euro Stoxx 50 estiman un potencial del 16,8% hasta los 6.921 puntos, y para el S&P 500 prevén una subida del 21% hasta los 8.282 puntos. Dentro del selectivo español, Santander destaca como el valor de mayor potencial entre los pesos pesados, con un 15,8% de recorrido. Desde el punto de vista técnico, tras superar la resistencia de los 17.500 puntos —que ahora funciona como soporte—, el Ibex no encuentra obstáculos relevantes hasta el hueco bajista semanal de los 18.360 puntos.
Qué sectores vigilar y dónde buscar oportunidades
Si la tregua se consolida y el estrecho de Ormuz se reabre con normalidad, es probable que los valores energéticos y de defensa —los grandes beneficiados del conflicto— corrijan parte de sus ganancias. Los expertos recomiendan reducir la exposición a petroleras, aunque sin eliminarlas completamente de las carteras, ya que las previsiones de precios del crudo a medio plazo siguen apuntando a una rentabilidad atractiva para el accionista, según la firma iCapital.
En el lado opuesto, las compañías cíclicas podrían recuperar terreno. Acereras y aerolíneas han sido de las más penalizadas por las dudas sobre la solidez económica y el encarecimiento energético, y serían las primeras en beneficiarse de una normalización del escenario. Singular Bank apuesta por sectores como tecnología, utilities e infraestructuras, así como por industriales vinculadas al despliegue de centros de datos y a la electrificación. En el ámbito tecnológico, señalan a ASML e Infineon en Europa y a Nvidia y TSMC a nivel global.
Para la parte defensiva de cualquier cartera, las compañías de infraestructuras ofrecen estabilidad. Nombres como Iberdrola, Endesa, Redeia y Enagás aparecen recurrentemente en las recomendaciones, junto a concesionarias como Sacyr y Ferrovial y la francesa Vinci. En banca europea, el entorno de crecimiento moderado y morosidad contenida sigue siendo favorable.
Entre los valores favoritos del mercado español, tres compañías del Ibex logran más del 92% de recomendaciones de compra: IAG, Merlin y Sacyr, con un potencial de revalorización superior al 20%. Amadeus podría escalar más de un 38% según los analistas. En el plano europeo, Deutsche Telekom y la biotecnológica Argenx cuentan con un respaldo casi unánime. La aseguradora AXA se posiciona como opción defensiva por su dividendo, mientras que Indra y la alemana Rheinmetall mantienen su atractivo dentro del sector de defensa, que sigue siendo una apuesta estratégica en el contexto actual.
La conclusión que comparten la mayoría de firmas de análisis es clara: en un escenario tan cambiante, la paciencia es un activo más valioso que la rapidez. Mantener la calma, tener preparada una lista de valores de calidad para aprovechar correcciones y diversificar entre sectores cíclicos y defensivos parece la estrategia más sensata mientras la geopolítica siga dictando el ritmo de los mercados.