El Banco de España ha ratificado su previsión de crecimiento económico para 2025 en un 2,3%, mientras que para 2026 mantiene un crecimiento estimado del 1,7%. Sin embargo, en su último informe anual, ha elevado sus proyecciones de inflación al 3,6% para 2025 y al 2,6% para 2027, cifras superiores a las anteriormente previstas.
David López Salido, director general de Economía del Banco de España, destacó la fortaleza de la economía española frente a la compleja situación geopolítica mundial, que ha atravesado importantes convulsiones como la guerra arancelaria iniciada por Estados Unidos y los conflictos en Oriente Próximo. Según el informe, España ha resistido gracias a un modelo energético más sostenible, un sector turístico cada vez más diversificado y una oferta laboral dinámica respaldada por la inmigración.
El informe también señala que, a pesar de estas circunstancias externas, la economía global ha mantenido un crecimiento estable, con un avance global del 3,4% en 2025. EEUU prevé crecer un 2,1%, la zona euro un 1,5%, y China un 5%, datos que reflejan una relativa resiliencia económica pese a las tensiones internacionales.
Los recientes conflictos en Oriente Próximo han disparado inicialmente los precios del petróleo un 42% en pocas semanas, el mayor aumento en cuatro décadas, lo que impacta directamente en la inflación y en las previsiones económicas. No obstante, el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán ha moderado esta tendencia, reduciendo el precio del crudo de manera significativa.
El Banco de España advierte también de un déficit habitacional de alrededor de 370.000 viviendas, una problemática que añade presión sobre la economía y la estabilidad social. Este déficit se enmarca en un contexto de inflación creciente, que en España afecta especialmente a los precios de servicios asociados al sector turístico y de ocio, en un entorno de fuerte demanda.
En cuanto a las cuentas públicas, el supervisor financiero señala un aumento de los ingresos públicos en 3,2 puntos del PIB desde la pandemia, impulsado en parte por el efecto inflacionario sobre el IRPF. Por otro lado, el gasto público ha crecido en 2,5 puntos del PIB, distribuyéndose de manera generalizada. A pesar de este crecimiento del gasto e ingresos, la deuda pública como porcentaje del PIB se mantiene alta, pasando del 97,7% en 2019 al 100,7% en la actualidad, superando la media europea.
En la zona euro, las previsiones ajustan el crecimiento a la baja, situándolo en 0,8% para 2026 y 1,2% para 2027. Asimismo, la inflación ha sido revisada al alza hasta el 3% en 2025 y el 2,3% en 2026, afectada por los precios energéticos, aunque la subyacente muestra una evolución más estable.
Estos datos reflejan un escenario económico complejo marcado por incertidumbres geopolíticas y presiones inflacionistas, que obligan a mantener una vigilancia estrecha sobre la evolución de los mercados y la política económica europea y española.
Para consultar el informe completo se puede visitar la página oficial del Banco de España. Además, el análisis sobre el impacto de la inflación en las cuentas públicas puede seguirse en los datos del Instituto Nacional de Estadística.
Además, el contexto internacional que influye en estas previsiones está disponible en los informes económicos de la Comisión Europea.