El Banco de España ha iniciado una consulta pública para recibir aportaciones sobre dos proyectos de circular que pretenden simplificar la cantidad de información que las entidades financieras tienen que remitir periódicamente al regulador. Esta iniciativa busca atender una de las demandas más recurrentes del sector: reducir la sobrecarga administrativa que puede limitar la capacidad de las entidades para dedicar recursos a su función principal, que es financiar la economía.
Estos proyectos, presentados el 9 de junio con un plazo de comentarios hasta el 29 del mismo mes, forman parte del compromiso adquirido por el organismo bajo la dirección de José Luis Escrivá, que ya en 2025 adelantó la intención de reducir a la mitad las obligaciones en materia de reporte de datos, configurándose como un paso relevante para mejorar la competitividad del sistema financiero español.
El primer proyecto plantea modificaciones en 14 circulares existentes que regulan los informes periódicos que las entidades deben presentar. El objetivo principal es alinear estos informes a los cambios recientes del marco regulatorio europeo y responder mejor a las nuevas prácticas de mercado. Se busca, además, evitar repeticiones de información entre distintos informes —lo que actualmente supone una carga importante para los bancos— y fortalecer la colaboración con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), buscando especializar esta cruzada para garantizar una supervisión más eficiente y menos intrusiva.
Además, esta revisión aplicará el criterio de proporcionalidad para la información exigida a los establecimientos financieros de crédito, ajustando las obligaciones en función del tamaño y el perfil del riesgo de las entidades, en línea con la normativa comunitaria. Esto responde a una crítica extendida entre las patronales bancarias, que llevan años instando a las autoridades para que simplifiquen un marco regulatorio considerado excesivamente complejo y oneroso para las entidades españolas.
En este sentido, la Comisión Europea está ultimando un informe sobre la competitividad del sector financiero, tras analizar más de 200 respuestas a una consulta pública lanzada a principios de 2026. Este informe, previsto para el 15 de julio, podría sentar las bases para un paquete legislativo que Bruselas planea presentar en el primer trimestre de 2027, con aprobación estimada para finales del mismo año. Este proceso europeo se alinea con los planes del Banco de España, evidenciando la necesidad de armonizar y simplificar la regulación para fortalecer la economía.
El segundo proyecto en consulta se centra en la circular que regula la información sobre riesgos (CIR), una de las normativas de reporte más recurrentemente actualizadas desde su publicación en 2013. Debido a sus sucesivas modificaciones, el Banco de España propone compilar toda la regulación vigente en un único texto, incorporando además ajustes técnicos para mejorar su aplicación y claridad.
Uno de los principales cambios incluidos es la reducción del umbral mínimo para la declaración individualizada de determinadas operaciones en materia de riesgos. La cuantía de exención baja de 3.000 a 1.000 euros, lo que implica que las entidades deberán reportar más operaciones de menor cuantía. Esta medida, que entrará en vigor el 2 de enero de 2027, responde a la necesidad de mejorar la vigilancia sobre exposiciones menores pero numerosas que pueden acumular riesgos significativos.
Estas modificaciones representan un esfuerzo dual para equilibrar la transparencia y el control con la eficiencia operativa de las entidades financieras. En un momento en el que las instituciones europeas apuestan por fortalecer la supervisión sin penalizar la actividad económica, esta iniciativa del Banco de España podría mejorar significativamente el entorno regulatorio español.
Cabe recordar que la carga informativa se ha convertido con el tiempo en una de las críticas más frecuentes de la banca, tanto a nivel nacional como europeo. Esta acumulación de requisitos no solo implica un gasto directo para las entidades, sino que también puede retrasar la toma de decisiones y la capacidad de financiación productiva. En este contexto, cualquier medida que reduzca papeles, duplicidades y complejidades se recibe con interés por parte de bancos y economistas.
La consulta pública del Banco de España invita a todas las partes interesadas a aportar su visión para concretar un marco de reporte más ágil y adaptado a la realidad del mercado financiero actual. La respuesta de las entidades y otros actores será clave para definir el alcance final de estas reformas, que prometen mejorar la regulación financiera sin renunciar a los controles prudenciales necesarios para proteger al sistema.
El diálogo abierto y colaborativo entre reguladores y entidades es un factor decisivo para lograr una regulación eficaz y competitiva. Así, el Banco de España se posiciona como un actor que, consciente de los retos, encabeza una reforma que refleje la evolución tecnológica, las nuevas prácticas y la necesidad de un sistema financiero sólido y eficiente.
Con estas iniciativas, el organismo también fortalece su papel en el marco europeo, respondiendo a las instrucciones del BCE y a las recomendaciones del Consejo Europeo para un mercado único financiero más integrado y sostenible.
Para más detalles, el texto original de la consulta está disponible en la web oficial del Banco de España, donde se pueden enviar comentarios y propuestas hasta el 29 de junio.
El avance en la simplificación del marco regulador sigue siendo una prioridad en un contexto de transformación digital y económica, donde cada recurso ahorrado en reporte puede traducirse en mayor inversión en innovación y crecimiento sostenible.