El tren de alta velocidad (AVE) de California, el proyecto ferroviario más ambicioso en Estados Unidos, ha recuperado ritmo con la apertura de licitaciones para un nuevo tramo y la llegada de capital privado. El tramo que conecta Merced con Madera, de 40 kilómetros y valorado en aproximadamente 2.200 millones de euros, ha captado el interés de importantes constructoras españolas como ACS, Ferrovial y Copasa, que buscan asociarse para optar al contrato.
Esta expansión forma parte de una fase estratégica que avanza la conexión ferroviaria hacia el norte, sumándose a los 119 kilómetros ya en ejecución. El alcance de este tramo incluye trabajos de nivelación, construcción de infraestructuras y mejoras viales en el Valle Central de California.
El modelo de contratación para esta fase se basa en una colaboración estrecha entre autoridades y contratistas, que trabajan juntos para afinar el diseño y optimizar costes y plazos. Este método —muy demandado por la patronal española Seopan para obras públicas en España— aún no se ha aplicado a gran escala en nuestro país, pero sí lo hace California para minimizar riesgos y facilitar la coordinación.
La autoridad californiana planea lanzar las licitaciones durante este verano y definir el adjudicatario a finales de 2026, con el inicio de obras previsto para 2027. Copasa, que ya había formado parte de proyectos previos cancelados junto con Acciona, está en fase avanzada de negociones para formar un nuevo consorcio. Por su parte, ACS y Ferrovial, involucradas desde 2014, atraviesan uno de sus mayores desafíos debido a importantes sobrecostes acumulados en la ejecución de contratos previos.
A comienzos de este año, el organismo gestor del AVE autorizó un aumento de presupuesto de más de 500 millones de dólares en uno de los tramos liderados por una UTE donde participa DragadosFlatiron, segunda mayor firma de ACS en EE.UU. Ferrovial, por su parte, ha estado ejecutando trabajos desde 2016 en el Lote 4, un tramo de 35 kilómetros inicialmente presupuestado en 347 millones de euros.
Actualmente, el proyecto no se ha detenido y cuenta con 275 kilómetros en fase de diseño y construcción entre Merced y Bakersfield. Además, más de 128 kilómetros de vía ya están terminados, junto con 61 estructuras principales completadas y otras 30 en obra, repartidas en condados como Madera, Fresno, Kings y Tulare. Las autoridades estadounidenses aseguran que se han obtenido los permisos ambientales para construir en 745 de los 795 kilómetros totales que unirán San Francisco con Los Ángeles/Anaheim.
Uno de los avances más significativos de este año es la selección de un consorcio privado internacional, con presencia española de la ingeniería Sener, para financiar y explotar comercialmente el corredor ferroviario. Liderado por los fondos de inversión Plenary y CDPQ, este consorcio llamado Momentum Alliance Partners integra también al operador francés Keolis y las consultoras Jacobs y Steer Davies & Gleave.
Este acuerdo sirve como respaldo esencial tras la retirada de ayudas federales por parte del Gobierno de EE.UU. en 2025, que obligó a California a buscar respaldo privado para garantizar la viabilidad del proyecto. El modelo público-privado permitirá realizar un análisis detallado del estado del corredor, revisar déficits de inversión y evaluar necesidades reales para iniciar la operación alrededor de 2032.
En cuanto a inversión, la primera fase del AVE de California requiere un presupuesto aproximado de 108.000 millones de euros. Solo el segmento entre Merced y Bakersfield contempla una inversión cercana a los 29.900 millones de euros. La conexión entre San Francisco y Bakersfield supondría más de 60.000 millones de dólares, mientras que la etapa que une San Francisco con Palmdale alcanzaría 96.700 millones. En conjunto, la ejecución completa de la fase inicial suma unos 126.200 millones de dólares.
La experiencia española en el AVE de California
Las firmas españolas han sido protagonistas de este desarrollo desde sus inicios. ACS y Ferrovial participan en contratos desde 2014 y 2016, respectivamente, enfrentando retos técnicos y económicos para llevar a cabo el trazado en una región con condiciones variadas. Aunque han sufrido sobrecostes, la experiencia acumulada da un valor estratégico para futuros lotes.
Copasa, aunque involucrada en un tramo que fue descartado, sigue interesada en formar parte de nuevos consorcios y fortalecer la huella española en la infraestructura americana.
Este proyecto también destaca por incorporar modelos de negocio innovadores y alianzas internacionales que incluyen la ingeniería, construcción, financiación y operación. El avance de Momentum Alliance Partners ejemplifica cómo las alianzas globales buscan garantizar la sostenibilidad y rentabilidad del AVE californiano.
Un ejemplo de los retos de la alta velocidad privada en EE.UU.
Este avance llega en un contexto donde el único tren interurbano de alta velocidad privado en Estados Unidos, Brightline en Florida, enfrenta dificultades financieras severas. Aunque transportó 3,5 millones de pasajeros en 2025 y aumentó ingresos a 214 millones de dólares, registró pérdidas de 233 millones, según el último informe de auditoría de EY.
Brightline lucha con una deuda significativa, principalmente derivada de bonos por más de 2.200 millones de dólares, y la incertidumbre sobre su continuidad operativa pone en alerta a inversores y autoridades. Esto señala el desafío que representa operar alta velocidad privada en un entorno complejo y competitivo como el estadounidense.
El proyecto californiano afronta estos retos combinando inversión pública y privada, la experiencia internacional presente y un modelo colaborativo que permita mitigar riesgos y ajustar el desarrollo al contexto económico y técnico.
La continuación y éxito del AVE de California podrían sentar un precedente para futuros proyectos de alta velocidad en EE.UU. y reforzar la reputación global de las empresas españolas en el sector ferroviario, en un mercado estratégico y con grandes posibilidades de crecimiento.