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Ana Trigo: obras de arte desaparecidas podrían estar en puertos suizos

La tasadora experta analiza robos históricos y revela el lucrativo mercado del arte robado

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 24 de mayo de 2026Actualizado hace 22 min·5 min lectura·3 vistas
Ilustración: Ana Trigo: obras de arte desaparecidas podrían estar en puer · El Diario Joven

Ana Trigo, tasadora con 21 años de experiencia, aborda en su libro "Ladrones de arte" el fenómeno de los robos de obras artísticas desde la antigüedad hasta la actualidad. La experta combina un enfoque riguroso con una mirada detectivesca para revelar cómo el tráfico ilícito de arte es una de las actividades delictivas más rentables, solo por detrás del narcotráfico, el tráfico de armas y el blanqueo de capitales.

Aunque el último robo conocido ocurrió en octubre de 2025 en el Museo del Louvre de París, Trigo no lo incluye en su obra porque carece de suficiente información para analizar el caso con profundidad. Esta exigencia de rigor se corresponde con su pasión por las investigaciones detalladas, al estilo Sherlock Holmes, a quien admira desde hace años.

El libro recopila 29 episodios de expolios, desde saqueos en el Antiguo Egipto hasta robos perpetrados por Napoleón, británicos, nazis y ladrones más discretos. La lectura sigue un ritmo ágil y detectivesco que desvela los mecanismos detrás de un negocio clandestino.

En la entrevista, Trigo lamenta la ausencia de ladronas destacadas que hayan sido capturadas, excepto un caso de pareja conocida en el mundo del arte ilícito, los Bonnie & Clyde del robo artístico, Stéphane Breitwieser y Anne-Catherine Kleinklaus. Este vacío podría deberse a distintas causas, incluida la falta de detenciones.

La tasadora también reflexiona sobre la vulnerabilidad de muchas piezas pequeñas expuestas en museos, que carecen de la protección adecuada y son fáciles de sustraer, a diferencia de grandes obras como el Guernica de Picasso, cuya dimensión dificulta el robo.

En cuanto a la seguridad en los museos y templos, Ana Trigo denuncia que muchas instituciones, desde pequeñas colecciones locales hasta algunos grandes museos, presentan graves fallos en la protección. Casos como el robo en el Louvre ejemplifican que ni siquiera los museos con amplios recursos están completamente a salvo.

El mercado negro del arte robado es complejo y estratificado. Mientras que obras muy conocidas circulan en circuitos extremadamente cerrados, otras menos populares, como esculturas griegas expoliadas por el ISIS, pueden aparecer en galerías sin que compradores ni vendedores desconozcan su procedencia ilícita. Esto genera un riesgo permanente para el patrimonio cultural y dificulta la recuperación de piezas sustraídas.

Ana Trigo advierte que catalogar exhaustivamente las obras y mantener registros claros es fundamental para evitar desapariciones. La falta de inventarios completos limita la denuncia y la restitución, especialmente en casos relacionados con expolios durante el nazismo. Los historiadores y expertos aún enfrentan grandes retos en este sentido.

Históricamente, la sistematización del expolio por parte de los nazis, con unidades especializadas como la ERR, marcó un antes y un después en el saqueo de bienes culturales. Esta organización detallada y documentada realzó la dimensión criminal y burocrática de estos robos.

En cuanto a la figura del ladrón de arte, Trigo menciona personajes históricos como Adam Worth, cuyo carisma y astucia inspiraron al archienemigo Sherlock Holmes, el profesor Moriarty. En su opinión, los ladrones profesionales suelen preservar bien las obras, a diferencia de actos vandálicos que dañan directamente las piezas.

Respecto a la inversión, recomienda comprar arte solo si la obra gusta realmente y se disfruta, no solo como valor económico, señalando que el arte contemporáneo ofrece buenas oportunidades de revalorización.

Finalmente, Ana Trigo expresa un deseo: acceder a los almacenes y puertos francos suizos, donde sospecha que se encuentran muchas de las piezas de arte desaparecidas. Cree que en estos lugares permanecen ocultas numerosas obras que se consideran perdidas desde hace décadas, un misterio que refleja la magnitud y la complejidad del mercado clandestino del arte.

Este análisis subraya la necesidad de reforzar la seguridad, mejorar los inventarios y aumentar la transparencia para preservar el patrimonio artístico global.

Para más información sobre la problemática del robo de arte y la tasación de antigüedades, el libro "Ladrones de arte" de Ana Trigo, publicado por Ariel, resulta una lectura imprescindible. También pueden consultarse informes sobre el tráfico ilícito de bienes culturales en organizaciones internacionales como Interpol y el ICOM.

Ana Trigo continúa trabajando como tasadora en sitios especializados de París y Bruselas, y sus reflexiones aportan una mirada experta para entender un mercado complejo que afecta a la cultura y la historia en todo el mundo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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