El lunes por la noche, 'El Hormiguero' arrancó con algo inusual: una rectificación pública y sin adornos. Pablo Motos tomó la palabra nada más comenzar el programa para reconocer que la víspera habían difundido un dato erróneo sobre el IVA de los libros en España. "Quiero pedir disculpas porque ayer dimos un dato incorrecto", afirmó el presentador ante su audiencia, explicando que el tema había surgido a propuesta de Sonsoles Ónega y que, en ningún momento, alguien del equipo se tomó la molestia de verificar la cifra antes de que llegara a antena.
El error en cuestión no era menor: durante la emisión anterior, tanto Motos como Ónega habían debatido sobre el supuesto IVA del 21% aplicado a los libros, argumentando que resultaba excesivo. El problema es que ese porcentaje no existe para ese tipo de producto. Según la Agencia Tributaria, los libros, periódicos y revistas tributan en España al tipo superreducido del 4%, uno de los más bajos del sistema fiscal español, y esa cifra se aplica tanto al formato físico como al digital desde que en 2017 la Unión Europea permitió equiparar ambos soportes. En resumen: estaban criticando con vehemencia una realidad que no existe.
Lo llamativo del caso no es solo el fallo, sino el contexto en que se produjo. Un programa como 'El Hormiguero', con recursos y un equipo de producción consolidado, difundió en prime time una información fiscal básica sin ningún tipo de contraste previo. Motos lo reconoció sin eufemismos: "nadie comprobó el dato". Una confesión que, lejos de minimizar el asunto, lo convirtió en un recordatorio incómodo sobre los estándares de verificación que rigen en ciertos formatos de entretenimiento con vocación de actualidad.
La reacción en redes y el efecto amplificador
Internet no tardó en recoger el guante. En pocas horas, el error circuló por redes sociales con una velocidad que ninguna rectificación posterior puede igualar. Usuarios, periodistas y especialistas en fiscalidad señalaron la confusión, y lo que en otro contexto podría haber pasado desapercibido se convirtió en un tema de conversación con alcance notable. La dinámica es conocida: cuanto más rotunda es la afirmación errónea, más combustible tiene el desmentido para propagarse.
Este tipo de incidentes pone sobre la mesa una tensión estructural en los programas de entretenimiento que incorporan debate de actualidad: la agilidad narrativa que los hace atractivos choca, en ocasiones, con la pausa necesaria para contrastar. El IVA superreducido del 4% para libros lleva décadas vigente en España y su consulta no requiere más que unos segundos en cualquier fuente oficial. Que ese paso no se diera antes de emitir el contenido es lo que generó el malestar posterior.
Ónega también asume el error en su propio programa
Al margen de la rectificación de Motos, Sonsoles Ónega utilizó su propio espacio, 'Y ahora Sonsoles', emitido en Antena 3, para asumir su parte de responsabilidad. La presentadora apareció visiblemente afectada y reconoció que había pasado el día con la cuestión dándole vueltas. "Me fustigo… lo siento", declaró, subrayando que no hubo ninguna intención de desinformar y que se trató de un error involuntario.
Sin embargo, las disculpas no convencieron a una parte de la audiencia, que en redes cuestionó que la autocrítica llegara solo después de que el error se hubiera viralizado. El debate sobre si la rectificación fue suficiente o si debería haber tenido mayor visibilidad acompañó a ambos presentadores durante el resto de la jornada.
Más allá del caso concreto, el episodio conecta con una discusión más amplia sobre la responsabilidad informativa de los programas de entretenimiento de gran audiencia. La normativa española de comunicación audiovisual, actualizada en 2022, establece obligaciones generales de veracidad y diligencia para los prestadores de servicios de comunicación, aunque su aplicación en formatos híbridos entre el entretenimiento y la actualidad sigue siendo un terreno con matices.
En este caso, el desenlace fue una doble disculpa pública, una lección sobre verificación básica y un recordatorio de que, en la era de la verificación instantánea, los errores factuales en prime time tienen cada vez menos margen de maniobra. Motos cerró su rectificación asegurando que no volverá a ocurrir. El tiempo dirá si el compromiso se traduce en protocolos más estrictos de comprobación antes de emitir datos con implicaciones fiscales o de cualquier otra índole.