Lamine Yamal no volverá a jugar con el FC Barcelona esta temporada. El extremo de 18 años sufrió el miércoles una rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda durante el partido ante el Celta de Vigo en el Spotify Camp Nou, y las pruebas médicas realizadas este jueves en la Ciudad Deportiva del club confirmaron lo peor: temporada terminada para el canterano de Rocafonda. El equipo de Hansi Flick deberá afrontar sin su referencia ofensiva los seis encuentros que le quedan en LaLiga, incluido el Clásico del 10 de mayo ante el Real Madrid.
La lesión se produjo en el momento más amargo posible: Yamal acababa de transformar el penalti que le dio los tres puntos al Barça contra el Celta y, al rematar el disparo, cayó al suelo. Lo que en un primer momento pareció un problema muscular puntual se confirmó horas después como una lesión de gravedad suficiente como para cerrar su participación en lo que resta de campaña. El club ha optado por un tratamiento conservador, descartando de momento la intervención quirúrgica, lo que abre la puerta a que el jugador llegue en condiciones óptimas al Mundial.
En su primera reacción pública tras conocer el diagnóstico, Lamine recurrió a sus redes sociales para dirigirse a sus compañeros, a la afición y al club. El mensaje, cargado de emoción pero también de determinación, dejó claro que la baja llega en el peor momento desde su perspectiva personal. Reconoció que no poder ayudar al equipo en la recta final es lo que más le duele, pero subrayó su fe en el grupo y su intención de seguir aportando desde fuera del campo. Cerró con un inequívoco guiño al barcelonismo: "Visca el Barça".
La respuesta de sus compañeros fue inmediata. Jugadores como Fermín López, Marc Bernal, Ferran Torres o Marc Casadó le trasladaron su apoyo de forma pública en redes, después de haberlo hecho en privado horas antes. El vestuario también le arropó en el propio estadio, instantes después de la lesión, y esta mañana en la Ciudad Deportiva durante el proceso de reconocimiento médico. La imagen del grupo cerrando filas en torno al joven extremo refleja el peso específico que ha adquirido Yamal en el vestuario a pesar de su corta edad.
El impacto deportivo en el Barça
La ausencia de Lamine representa un golpe significativo para los planes de Hansi Flick. El técnico alemán ha construido buena parte del juego ofensivo del equipo en torno a las capacidades del extremo, cuya velocidad, desborde y conexión con el resto del ataque son difíciles de reemplazar. Con seis jornadas por delante, el Barça deberá buscar alternativas en una zona del campo donde la profundidad de plantilla es más limitada.
Dicho esto, el contexto competitivo sigue siendo favorable para el conjunto azulgrana. El Barça acumula nueve puntos de ventaja sobre el Real Madrid en la clasificación de LaLiga, lo que le sitúa en una posición muy cómoda para certificar el título sin necesidad de depender de tropiezos ajenos. El Clásico del 10 de mayo en el Spotify Camp Nou podría incluso convertirse en una fiesta anticipada si los números se mantienen, aunque el equipo de Carlo Ancelotti raramente regala puntos.
La selección, el horizonte
La otra cara de la noticia, y la que ofrece cierto alivio tanto al jugador como a la afición española, es que el tratamiento conservador elegido por el cuerpo médico del Barça apunta a una recuperación dentro del plazo que permite llegar al Mundial en condiciones. El torneo, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México a partir del verano, es el gran objetivo de una generación de futbolistas españoles que aspira a revalidar la hegemonía internacional de la selección.
Para Yamal, que con apenas 18 años ya ha demostrado ser un jugador determinante tanto en el club como con la selección española, el Mundial supone una cita de enorme relevancia personal y colectiva. Su presencia en el torneo, siempre que la recuperación siga el camino previsto, está prácticamente garantizada según las estimaciones actuales del club.
Mientras tanto, el futbolista tendrá que vivir las próximas semanas desde la grada o desde el banquillo, viendo cómo sus compañeros intentan cerrar una temporada que, si el Barça conquista LaLiga, puede considerarse histórica. La baja de Lamine no empaña ese potencial éxito, pero sí le priva al equipo de su jugador más desequilibrante en el tramo decisivo del campeonato.