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El gol de Pavlovic: el remate más cercano de la historia

El central del Bayern marcó de cabeza casi sobre la misma línea de gol tras un córner cerrado de Kimmich en el Clásico.

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: El gol de Pavlovic: el remate más cercano de la historia · El Diario Joven

El gol más famoso de la historia del fútbol siempre ha sido el más lejano. El tanto marcado desde mayor distancia copa titulares, genera debates y alimenta listas interminables. Pero hay una categoría que nadie discute, en parte porque parece imposible de medir y en parte porque resulta casi cómica: el gol marcado desde más cerca. Y ese récord no oficial podría tenerlo ahora Aleksandar Pavlovic.

Ocurrió en el Clásico entre Real Madrid y Bayern de Múnich. Apenas unos minutos después de que Arda Güler abriera el marcador, Joshua Kimmich ejecutó un córner cerradísimo, casi pegado al primer palo, buscando un remate directo. El balón llegó a la cabeza del centrocampista alemán del Bayern prácticamente sobre la propia línea de gol. La distancia al marco era tan ridícula que la imagen resultó más sorprendente que el tanto en sí.

Una acción que desafía la lógica del fútbol

Nadie en el estadio esperaba que ese córner generara un remate tan peculiar. Kimmich ejecutó el saque desde la esquina buscando un contacto limpio cerca del palo, una variante poco habitual que a veces busca engañar al portero o a la defensa. Lo que no calculó nadie es que el balón acabaría en la cabeza de Pavlovic a una distancia que algunos analistas han estimado en apenas un centímetro de la línea.

El central alemán, que lleva varios meses consolidándose como uno de los mejores en su posición en la Bundesliga, remató sin oposición. Trent Alexander-Arnold, su marcador directo en esa acción, no fue capaz de interponerse. Y Andriy Lunin, el portero del Real Madrid, tampoco pudo hacer nada. O más bien, no hizo nada, lo que también ha generado debate: en esa zona del campo, el portero siempre tiene que mandar y un simple contacto habría bastado para despejar el peligro.

En el mundo del fútbol moderno, donde los datos de seguimiento de balón y jugadores permiten medir con precisión milimétrica cada acción, no es descabellado pensar que alguien calcule exactamente a qué distancia marcó Pavlovic. Las plataformas de análisis avanzado como Opta o StatsBomb recogen coordenadas exactas de cada remate, y es posible que este tanto acabe siendo catalogado como el gol marcado desde menor distancia en una competición profesional con registro estadístico.

El error defensivo que lo permitió todo

Más allá de la anécdota, la jugada revela dos fallos claros. Por un lado, el de Trent Alexander-Arnold, que debería haber acompañado a Pavlovic hasta neutralizar cualquier remate en esa zona. El lateral inglés, habitual en esa posición durante los saques de esquina del Real Madrid, perdió el duelo de forma inexplicable en una acción en la que el balón llegó casi parado.

Por otro, el de Lunin. Cuando el balón entra en esa franja tan cercana a la línea, el portero tiene que salir a por ella con autoridad. Un puñetazo, una palada, incluso un contacto fortuito habría evitado el gol. El ucraniano, que ha sido uno de los porteros más sólidos del Madrid en los últimos años, se quedó parado en una situación en la que la pasividad penaliza siempre.

La UEFA registra estadísticamente todos los remates de la Champions League, por lo que los datos completos de esta acción estarán disponibles en las próximas horas para quien quiera profundizar en las coordenadas exactas del tanto.

Un gol que pasará a la historia por su rareza

El fútbol lleva más de un siglo acumulando récords. El disparo desde más lejos, el gol más rápido, el jugador que más ha marcado, el partido con más tantos. Pero hay una categoría que nunca se ha formalizado porque parece absurda: el gol desde más cerca. Hasta ahora, porque la acción de Pavlovic ya está circulando por redes sociales y foros especializados con ese apelativo.

Ni el propio jugador parecía creerse lo que acababa de hacer. En las imágenes posteriores al tanto, el centrocampista del Bayern celebra sin el desbordamiento habitual de quien acaba de marcar un gol decisivo. Es la cara de alguien que sabe que ha metido el balón en la red, pero que también sabe que la escena no ha sido precisamente vistosa.

Al margen de la estética, el gol contó. Y en un partido de la magnitud de un Clásico europeo, eso es lo único que importa. Pavlovic ha pasado a los libros de historia del fútbol, aunque sea por la razón más inesperada: marcar desde una distancia que ningún entrenador de porteros enseña a defender porque, hasta ahora, nadie la consideraba posible.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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