Egipto ha protagonizado una sorpresa mayúscula al eliminar a Australia en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 tras una tanda de penaltis apasionante que terminó 4-2 a favor de los africanos. Este triunfo supone la primera vez que Egipto supera la primera ronda de un Mundial desde 1934, cuando alcanzó los octavos, y se medirá ahora con Argentina o Cabo Verde en la siguiente fase.
El partido disputado este 3 de julio presentó una dinámica intensa desde el inicio. El seleccionador australiano Tony Popovic mantuvo el mismo once que empató contra Paraguay en la fase de grupos, confiando en jugadores como Volpato en la mediapunta izquierda e Irankunda como referencia arriba. En cambio, Egipto tuvo que modificar su alineación por sanciones y lesiones, aunque sí pudo contar con la estrella Mohamed Salah, quien fue clave en varias acciones de peligro.
Desde el pitido inicial, Australia apostó por un sistema reactivo para intentar robar el balón y salir rápido al contraataque, generando peligro gracias a la velocidad de jugadores como Jordan Bos y Volpato. Sin embargo, Egipto demostró una solvencia táctica inesperada, dominando el balón y moviendo el juego de un lado a otro con tranquilidad, aunque con cierta precaución para evitar riesgos innecesarios.
El gol que desequilibró el marcador llegó en el minuto 12, cuando el debutante Karim Hafez, jugando como lateral, lanzó un centro desde la frontal del área que fue rematado de cabeza por Emam Ashour en el segundo palo, dejando descolocado al portero australiano Herrington. Este tanto obligó a Australia a cambiar el guion y tomar la iniciativa definitiva, aumentando la presión y la agresividad tras el primer descanso para hidratación.
Australia generó varias oportunidades especialmente a través del balón parado, aunque el portero Mohamed Shobeir respondió con seguridad en los momentos complicados. Antes del descanso, una acción desafortunada terminó con la lesión de Jordan Bos, quien fue sustituido por Kai Trewin, y una reclamación de penalti por parte de Irankunda que no fue atendida por el árbitro.
El inicio de la segunda mitad tuvo un sobresalto para Egipto, ya que el defensor Trewin mostró desacierto notable y casi permitió que Marmoush definiera mano a mano. Pero el partido no perdió su intensidad y ambos equipos cedieron oportunidades, sobre todo en acciones a balón parado.
Australia logró la igualada en el minuto 55 tras un saque desde la derecha de O'Neill, con un remate peinado por Souttar que golpeó en Mohamed Hany y terminó en propia puerta. Este autogol generó dudas en Egipto y motivó la entrada de frescura táctica del seleccionador Hossam Hassan, quien reemplazó a jugadores clave para intentar mantener la ventaja.
El partido avanzó hacia la resolución con ambos equipos conservando fuerzas, y pese a la intensificación del juego, ni Australia ni Egipto lograron marcar en los minutos finales ni en la prórroga. Cabe destacar que varios jugadores estuvieron al límite físico, como Karim Hafez, que acabó renunciando a seguir en la prórroga debido al cansancio.
La tanda de penaltis, la tercera en lo que va de torneo tras otras entreoctavos, fue un auténtico pulso de nervios. Australia empezó lanzando, pero pronto cometió un error, y a partir de ese momento, Egipto no falló ninguno de sus disparos desde los once metros. Mohamed Salah incluso se atrevió con un lanzamiento 'Panenka' que aumentó la tensión
Finalmente, Abdelmaguid anotó el penalti decisivo con clase y aseguró el pase histórico de Egipto a los octavos de final, algo que no lograban desde la primera Copa del Mundo en 1934. Este hecho sitúa a Egipto entre las selecciones africanas con mayor progresión mundialista y confirma la valía y crecimiento del fútbol en el continente.
El rival de Egipto será el ganador del duelo entre Argentina y Cabo Verde, estableciendo un choque de contrastes entre una potencia histórica y una selección emergente.
Este triunfo representa también una reivindicación para el fútbol africano, que sigue ganando peso en la élite del deporte mundial, y para figuras destacadas como Salah, que nuevamente han demostrado liderazgo y calidad en momentos decisivos. El conjunto de Hossam Hassan ha sabido conjugar experiencia y juventud para dar un paso adelante en un Mundial que ya está dejando sorpresas inéditas.
El partido ha quedado como ejemplo de cómo el trabajo táctico, la resiliencia y la concentración en momentos clave pueden superar la supuesta diferencia técnica entre selecciones con más tradición y garra para competir en los grandes escenarios. Egipto se convierte ahora en un equipo a seguir en la carrera hacia el título, con ambición para avanzar etapas y mantener viva la ilusión de un continente entero.
Para más detalles sobre el Mundial y triangulaciones tácticas, puede consultarse la cobertura oficial de FIFA, así como análisis tecnológicos en BBC Deportes o estadísticas actualizadas en Opta Sports.