El partido lo decidió un gol de Camello y el MVP oficial se lo llevó Isi Palazón, pero cuando acabó el encuentro entre Rayo Vallecano y Espanyol en Vallecas, todos buscaban a uno solo: Dani Cárdenas. El portero valenciano, suplente habitual de Stole Batalla, firmó una actuación que difícilmente se olvidará en el barrio: paradón en el primer disparo del partido, reparación de la red con cinta aislante durante el descanso y penalti detenido en el minuto 75 que terminó de enterrar las opciones visitantes.
Cárdenas apenas llevaba minutos en el campo cuando el Espanyol lanzó su primer disparo serio. Expósito conectó un latigazo con veneno que el portero sacó con una estirada prodigiosa para evitar el 0-1. Sin esa intervención, el guión del partido hubiera sido completamente distinto. El meta franjirrojo lo reconoció después sin aspavientos: "Era vital ganar hoy y el domingo para lograr el primer objetivo, hemos dado una gran alegría al barrio y a la familia".
Pero si hubo una imagen que resumió la noche, esa fue la del descanso. Con el marcador todavía en blanco, el cuerpo técnico del Rayo detectó un agujero en la red de la portería que podía anular cualquier tanto que entrara por esa zona. Cárdenas tomó las riendas del asunto: se subió al larguero, buscó cinta aislante y, en menos de un minuto, dejó la portería lista para la segunda mitad. Una escena insólita que dio la vuelta a las redes sociales y que el propio jugador restó importancia con humor: "¿El penalti? Me quedo más con lo de arreglar porterías, para lo otro ya me entreno", afirmó entre risas.
La segunda parte trajo más trabajo para el meta. Varios mano a mano con Roberto y Kike pusieron a prueba sus reflejos antes de que llegara el momento más importante de la noche. En el minuto 75, con el Rayo ganando por la mínima gracias al tanto de Camello, el colegiado señaló penalti a favor del Espanyol. Cárdenas se quedó quieto, leyó la intención del lanzador y desvió el balón. Esa parada mató el partido: diez minutos después, los vallecanos cerraron la victoria y se alejaron del peligro en la tabla.
Iñigo Pérez, entrenador del Rayo Vallecano, no escatimó en elogios tras el pitido final. "El partido de Cárdenas es insuperable, pero no solo en lo que se ha visto. No soy experto en porteros, pero con el balón en los pies, lanzando saques a las zonas donde necesitábamos, parando el penalti por supuesto, los grandes tiros... siendo suplente de Batalla sale y juega así, eleva la moral del vestuario y nos ayuda a cohesionarnos", declaró el técnico navarro. Una descripción que va mucho más allá de las estadísticas de paradas.
Cárdenas tiene una trayectoria curiosa. Pasó por las categorías inferiores del FC Barcelona y del propio Espanyol, aunque él mismo se confiesa seguidor del Real Madrid de toda la vida. Llegó a Vallecas como portero secundario, pero esta temporada ha demostrado en varias ocasiones que el nivel entre él y Batalla es menor de lo que la jerarquía del vestuario sugiere. La lesión del titular, que acumula ya cinco tarjetas y arrastraba molestias físicas, le abrió la puerta esta noche y la aprovechó con creces.
El resultado tiene además implicaciones directas en la clasificación de LaLiga EA Sports. El Rayo acumula puntos en un tramo decisivo del calendario y la victoria ante el Espanyol consolida su posición en la zona media-alta de la tabla, alejándose de la pelea por la permanencia que en algún momento de la temporada parecía posible. El próximo partido en casa será ante la Real Sociedad, y todo apunta a que Cárdenas repetirá de titular, ya que la sanción de Batalla le garantiza al menos una titularidad más.
La actuación del portero ejemplifica algo que el fútbol moderno a veces olvida entre datos y métricas: el impacto emocional de un jugador sobre el colectivo. Cárdenas no solo paró tiros, también reparó una red, hizo reír al estadio y dio confianza a sus compañeros en un momento delicado del partido. El multiusos de Vallecas tiene cuerda para rato.