El Rayo Vallecano vive una primavera histórica. El equipo de Vallecas ganó este miércoles al Espanyol por 1-0 en un partido disputado en el estadio de Vallecas, correspondiente a la jornada de LaLiga EA Sports, con un gol de Camello en el minuto 87 y una parada de penalti decisiva del portero Dani Cárdenas. El triunfo permite al conjunto rojillo dar un salto significativo en la clasificación y acercarse más a la permanencia matemática en Primera División.
El partido fue un fiel reflejo de lo que ha sido esta temporada para ambos equipos: dos rivales directos en la zona baja de la tabla que se miraban con desconfianza mutua durante la mayor parte del encuentro. La primera mitad discurrió con escasa emoción. El Espanyol intentó acercarse a la portería local con una acción de Edu Expósito desde larga distancia, que Cárdenas resolvió sin mayores complicaciones. El resto de los cuarenta y cinco minutos iniciales no ofreció demasiado más al aficionado que se sentó en las gradas de Vallecas.
El segundo tiempo cambió el guion. Ambos equipos salieron con más intención y los porteros empezaron a tener protagonismo. El delantero Isi conectó un cabezazo picado dentro del área que obligó a intervenir a Dmitrovic, el guardameta del Espanyol. Poco después, el serbio volvió a lucirse con otra parada ante el remate de Alemao. El Rayo apretaba, pero la portería del Espanyol resistía.
La jugada que cambió el partido llegó cuando el capitán del Rayo, Óscar Valentín, cometió penalti al bloquear con la mano un disparo de Kike García. La pena máxima fue clara y el propio Kike García se encargó de ejecutarla, pero Dani Cárdenas, segundo portero del equipo que apenas había tenido minutos esta temporada, detuvo el lanzamiento. La parada fue determinante: no solo evitó el 0-1, sino que devolvió la energía a un estadio que empezaba a ponerse nervioso. Pere Milla, del Espanyol, falló además una ocasión clara poco después para cerrar una segunda mitad pródiga en ocasiones desperdiciadas por los visitantes.
Y entonces llegó Camello. El delantero, que no había marcado ningún gol en LaLiga durante toda la temporada, recibió un balón en el minuto 87, encaró en velocidad la portería de Dmitrovic y marcó con un disparo raso que se coló entre las piernas del portero. El gol desató la celebración en Vallecas y certificó los tres puntos para el Rayo. Un tanto que, por el momento en que llegó y por quién lo anotó, tiene todos los ingredientes para quedar en la memoria de la afición local.
El resultado tiene una lectura doble para el equipo dirigido por Íñigo Pérez. Por un lado, consolida al Rayo en la zona de permanencia en un contexto en el que los equipos de la parte baja de la tabla siguen sumando puntos con regularidad, lo que mantiene viva la tensión. Por otro, el equipo madrileño vive además el estímulo de haber alcanzado las semifinales de la UEFA Conference League, lo que convierte esta primavera en una de las más intensas y esperanzadoras de la historia reciente del club.
Para el Espanyol, la derrota es un golpe duro. El conjunto catalán, que tampoco termina de alejarse de los puestos de peligro, acumula una racha negativa en la segunda vuelta sin conocer la victoria. El técnico Manolo González dispuso de los recursos disponibles, limitados por las bajas, pero el equipo no encontró la manera de transformar sus ocasiones en gol, algo que se ha convertido en un problema recurrente. Según los datos que recoge LaLiga, los de Cornellà encadenan varios partidos sin sumar de tres en tres, lo que les complica el cierre de la temporada.
Los tres puntos dan al Rayo un margen algo mayor en la tabla, aunque la cercanía entre los equipos de la zona media-baja obliga a no dar nada por hecho. La permanencia no está sellada matemáticamente para ninguno de los dos implicados en este partido, y las jornadas que quedan siguen siendo cruciales. En Vallecas, sin embargo, el ambiente es de una euforia contenida: el equipo suma en liga y sueña en Europa, una combinación que pocas veces se ha dado en la historia de este club de barrio.