El Cádiz CF sigue sin levantar cabeza. El equipo amarillo cayó derrotado en casa ante el Andorra FC en una nueva decepción en el JP Financial Group Stadium, su séptima derrota consecutiva como local en lo que va de temporada. El único consuelo para los gaditanos es que sus rivales directos también tropezaron, manteniendo la distancia con los puestos de descenso en cuatro puntos.
Sergio González apostó por una revolución en el once inicial con la intención de sacudir al equipo y cambiar la dinámica. Dieron entrada jugadores con escaso protagonismo hasta ahora, como Jerónimo Dómina, Antoñito Cordero y Rominigue Kouamé. También llamó la atención la titularidad del canterano Juan Díaz en el lateral derecho, una posición en la que parece haberse ganado un hueco ante el bajo rendimiento de sus competidores.
Pero los cambios no bastaron. El Andorra FC, el club propiedad de Gerard Piqué que milita en Segunda División, controló el balón y resolvió el partido en el primer tiempo. Josep Cerdà aprovechó un disparo desde fuera del área en el minuto 35 para firmar un tanto de alta calidad que resultó definitivo.
En la segunda mitad, el Cádiz buscó la igualada con más ganas que orden. La entrada de Brian Ocampo le dio vida al ataque y generó la ocasión más clara del partido: un centro suyo encontró a Lucas Pérez, cuyo remate fue detenido por una intervención brillante del portero Owono. Suso también lo intentó en los minutos finales, pero el bloque visitante aguantó sin demasiados apuros.
El partido terminó con la imagen que resume la situación actual del equipo: el portero Víctor Aznar subiendo a rematar un córner en el descuento. Un gesto desesperado que no tuvo recompensa. El Cádiz CF ha ganado solo un partido de los últimos seis disputados, una racha que pone en entredicho la continuidad del proyecto y la capacidad del cuerpo técnico para encontrar soluciones.
Según los datos de LaLiga, el equipo acumula únicamente 4 puntos de los últimos 42 posibles, una estadística que habla por sí sola. Con el descenso a Primera RFEF cada vez más cerca, los gaditanos necesitan un giro radical en su rendimiento si quieren evitar una caída que hace unas semanas parecía impensable.