Andrés Delfín Rojo del Valle, presidente de la Federación Asturiana de Parroquias Rurales (FAPAR) desde 2007, se ha consolidado como la voz principal de defensa del medio rural asturiano. Originario de Villamayor, concejo de Piloña, Rojo combina su cargo en FAPAR con la presidencia de la parroquia rural de su localidad natal, desde donde promueve iniciativas para detener la pérdida de población en las zonas más dispersas de Asturias.
FAPAR representa a las 39 parroquias rurales existentes en el Principado, entidades que cumplen un papel fundamental para conservar las tradiciones, el patrimonio y la cohesión social en el territorio asturiano. Sin embargo, estas parroquias sufren desde hace décadas un proceso progresivo de despoblación que amenaza su viabilidad. Rojo del Valle apunta que la clave para revertir esta tendencia reside en tres aspectos esenciales: "Los pueblos necesitan más vivienda, mejores servicios básicos y ventajas fiscales".
La falta de acceso a vivienda asequible es uno de los problemas que las parroquias rurales de Asturias enfrentan. Muchos jóvenes y familias interesadas en establecerse en el entorno rural se encuentran con una carencia significativa de inmuebles en condiciones adecuadas. Esto contrasta con la existencia de viviendas vacías o en desuso que podrían rehabilitarse, pero que permanecen sin medio de financiación o incentivos claros para su recuperación. La promoción de vivienda protegida y la implementación de ayudas a la rehabilitación son medidas que FAPAR considera prioritarias.
Además, Rojo del Valle subraya que los servicios básicos, como transporte público, sanidad, educación y conexión digital, resultan insuficientes o poco accesibles en muchas parroquias. La dispersión geográfica y la falta de infraestructuras limitan la calidad de vida de sus habitantes y dificultan la llegada de nuevos residentes. En especial, la mejora de las comunicaciones digitales se ha convertido en un factor clave para impulsar el teletrabajo y evitar el desplazamiento de jóvenes y profesionales hacia las ciudades.
En cuanto a la fiscalidad, el presidente de FAPAR reclama ventajas que compensen las dificultades que implica vivir en zonas rurales. Estas bonificaciones podrían incluir reducciones en el impuesto sobre la renta, tasas locales más bajas o incentivos para emprendedores y autónomos que instalen sus negocios en el medio rural. En este sentido, la promoción de políticas fiscales específicas para las parroquias rurales ayudaría a aumentar su atractivo económico y social.
El contexto demográfico de Asturias refuerza la urgencia de estas medidas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), varias áreas rurales del principado registran pérdidas de población superiores al 5% en la última década. Esta situación añade presión a la administración regional para diseñar estrategias integrales que aseguren la viabilidad y el desarrollo sostenible del medio rural. Además, el envejecimiento de la población y la emigración de los jóvenes agravan los desafíos.
En este marco, FAPAR ha participado activamente en la elaboración de propuestas para los planes de desarrollo rural elaborados por el Gobierno del Principado y la Unión Europea. La entidad aboga también por la conservación del patrimonio cultural y natural de las parroquias, considerándolo un activo fundamental para el turismo rural y la identidad local.
El valor de las parroquias rurales supera lo estrictamente territorial, pues fomentan el sentido de comunidad y ofrecen modelos de gestión local con participación ciudadana directa. Desde FAPAR, Rojo del Valle reivindica un reconocimiento político y presupuestario mayor a estas entidades, que actúan como enlaces entre los gobiernos y la población dispersa.
El reto de frenar la despoblación en Asturias es compartido por muchas regiones en España y Europa. El debate sobre cómo asegurar la igualdad de oportunidades entre áreas urbanas y rurales continúa abierto y pendiente de respuestas efectivas. FAPAR ofrece una perspectiva local desde el conocimiento directo de las necesidades y carencias del medio rural asturiano, proponiendo medidas concretas que apunten a su revitalización.
Por todo ello, Andrés Rojo del Valle y FAPAR insisten en que la vivienda, los servicios públicos eficientes y las ventajas fiscales no son solo reivindicaciones aisladas, sino el núcleo de una propuesta integrada para mantener vivos los pueblos, que forman parte esencial del paisaje, la cultura y la economía asturianos. Solo con un compromiso decidido de las administraciones y la sociedad será posible garantizar un futuro sostenible para las parroquias rurales del Principado.
Para más información y datos específicos sobre la despoblación rural en Asturias, se pueden consultar los informes publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Gobierno del Principado de Asturias. También se destaca el trabajo de la Federación Asturiana de Parroquias Rurales en su página oficial, donde recogen sus iniciativas y propuestas FAPAR Asturias.