El esfuerzo económico que los hogares de Gijón deben afrontar para cubrir gastos de luz, gas y otros combustibles varía notablemente según el barrio. Un reciente estudio pionero, el primer Atlas de la Pobreza Energética de España, refleja con gran detalle territorial estas diferencias. Este trabajo, impulsado por el Basque Centre for Climate Change (BC3) y financiado por la European Climate Foundation, permite analizar la vulnerabilidad energética a nivel de distritos y unidades censales, mostrando la presión que sufren las familias según su ubicación.
El informe revela que dentro de Gijón, los vecinos del barrio de Peritos son los que destinan el mayor porcentaje de sus ingresos al pago de energía. Aunque no son quienes más gastan en términos absolutos, el impacto económico relativo es más alto, lo que indica una menor capacidad económica para asumir esos costes.
La pobreza energética se entiende como la dificultad para cubrir las necesidades básicas de energía necesarias para una vida digna, y el atlas contribuye a identificar las zonas donde esta problemática es más aguda. El hecho de analizarlo en niveles tan detallados ayuda a diseñar políticas locales más efectivas para mitigar este tipo de vulnerabilidades.
Gijón, como otras ciudades españolas, presenta contrastes evidentes entre barrios y parroquias. Áreas con niveles de renta más bajos sufren un esfuerzo mayor para hacer frente a la factura energética, lo que puede repercutir en la calidad de vida y en problemas de salud relacionados con la falta de calefacción o refrigeración adecuadas.
El Observatorio de la Transición Económica y la Acción Climática (Otea) destaca que los factores que influyen en esta desigualdad incluyen la calidad de la vivienda, la eficiencia energética y la estructura del gasto familiar. Por ello, las políticas públicas deben contemplar tanto ayudas directas como programas de mejora de edificios para reducir esta fragilidad.
Este atlas se suma a otras iniciativas en España orientadas a combatir la pobreza energética que afecta especialmente a colectivos vulnerables como mayores, familias con bajos ingresos o residentes en viviendas con aislamiento deficiente. Conocer el mapa detallado por calles permite a los ayuntamientos y al Gobierno central actuar con mayor precisión.
Además, el informe subraya que la vulnerabilidad energética no siempre coincide con los municipios o zonas con mayor consumo absoluto. Esto se debe a que el esfuerzo económico depende también de los ingresos disponibles, lo que evidencia una dimensión social que va más allá del simple gasto energético.
En Gijón, la identificación de Peritos como el barrio con mayor esfuerzo relativo en gasto energético plantea un reto para las administraciones locales. Serán necesarias medidas integrales para apoyar a estas familias y evitar que esta situación derive en condiciones de exclusión o deterioro social.
La publicación del Atlas de Pobreza Energética puede consultarse a través de la web del Otea, donde se detalla la metodología y los resultados por municipios y distritos. Otros estudios como los del Ministerio para la Transición Ecológica también ofrecen datos relevantes sobre consumo y tarifas en el sector energético español.
Este análisis aporta luz sobre una problemática creciente que afecta a miles de hogares en España y abre camino a estrategias municipales y regionales con un enfoque más social y territorializado para combatir la pobreza energética en un contexto de transición hacia un modelo energético más sostenible y justo.