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Ozempic adelgaza, pero también destruye músculo

Un estudio con 332 pacientes revela que el 88% no alcanza el mínimo proteico recomendado mientras usa estos fármacos.

Por Carlos García·martes, 14 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Ozempic adelgaza, pero también destruye músculo · El Diario Joven

Los fármacos agonistas del GLP-1 como Ozempic, Wegovy o Mounjaro han transformado el tratamiento de la obesidad, pero un nuevo estudio que se presentará en el Congreso Europeo de Obesidad pone cifras a un problema que empieza a preocupar seriamente a los especialistas: la pérdida masiva de masa muscular que acompaña al adelgazamiento.

El trabajo analizó más de 5.700 días de registros nutricionales de 332 adultos con sobrepeso. De ellos, 116 tomaban fármacos como semaglutida. El resultado es contundente: los pacientes medicados consumieron una media de 53,8 gramos de proteína diaria, lo que equivale a apenas 0,6 g por kilo de peso corporal. El 88% quedó por debajo del umbral mínimo recomendado de 0,8 g/kg/día, muy lejos del rango óptimo de 1 a 1,6 g/kg que los expertos sugieren durante cualquier proceso de pérdida de peso.

El motivo es, en apariencia, sencillo: estos fármacos suprimen el apetito con tanta eficacia que los pacientes dejan de comer con regularidad. El estudio constató que los usuarios se saltaban el 40,4% de las cenas, el 31,3% de los desayunos y el 30,5% de los almuerzos. Comer tan pocas veces al día hace casi imposible alcanzar los 20-30 gramos de proteína por comida que el organismo necesita para mantener y sintetizar tejido muscular.

Las consecuencias van más allá de perder tono físico. Las revisiones científicas disponibles apuntan a que entre el 25% y el 40% de todo el peso perdido con estos medicamentos corresponde a músculo, no a grasa. Dicho de otro modo: por cada dos kilos de grasa que se eliminan, aproximadamente uno de músculo desaparece con ellos. Este fenómeno, conocido médicamente como sarcopenia, se asociaba hasta ahora sobre todo con personas mayores o sedentarias, no con pacientes en tratamiento activo para adelgazar.

En grupos de riesgo como adultos mayores o personas con diabetes tipo 2, el problema se agrava. Las dosis altas de semaglutida aceleran la pérdida de masa muscular y deterioran indicadores clave de longevidad como la fuerza de agarre o la velocidad al caminar. A esto se suma que la restricción calórica severa provoca deficiencias de micronutrientes esenciales: vitamina D, vitamina B12 y hierro, entre otros.

Frente a este panorama, las guías médicas empiezan a reclamar un enfoque mucho más personalizado. La recomendación que gana terreno es elevar la ingesta proteica hasta el rango de 1 a 1,6 g/kg de peso al día, distribuida en al menos tres comidas con un mínimo de 20-30 gramos cada una. Saltarse comidas debería considerarse una práctica a evitar activamente, con horarios de alimentación estructurados aunque el paciente no sienta hambre.

El ejercicio de fuerza —con pesas, bandas elásticas o calistenia— también se perfila como parte indispensable del tratamiento. Sin el estímulo mecánico adecuado, el cuerpo no recibe la señal necesaria para conservar el músculo durante la pérdida de peso. Como señalan los propios investigadores, el objetivo no es solo bajar de peso: es hacerlo sin sacrificar la estructura que sostiene la salud a largo plazo. Perder grasa pero quedarse sin músculo no es una victoria completa.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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