El 10 de abril, un hombre atacó con un cóctel molotov la residencia de Sam Altman, CEO de OpenAI, portando un manifiesto en contra de la inteligencia artificial (IA) y mencionando a otros líderes tecnológicos. Mientras tanto, en China, robots humanoides bailaban junto a niños en la Gala de la Fiesta de la Primavera, recibiendo la ovación del público, evidenciando un contraste en la aceptación social de la IA.
Más allá de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China —centrada en modelos avanzados y control de chips—, emerge una dimensión clave: la opinión pública. Esta variable influye tanto en la adopción como en el desarrollo de la IA en cada país, y en este terreno, China destaca por una percepción significativamente más positiva.
Un informe de la Universidad de Stanford, reportado por Rest of World, analiza esta diferencia. A la pregunta "¿Los productos y servicios que utilizan IA me entusiasman?", solo el 38% de estadounidenses contestó afirmativamente, en contraste con un 84% de chinos. Este dato ubica a Estados Unidos cerca del final de las naciones evaluadas por entusiasmo hacia la IA, mientras que China lidera con la máxima puntuación.
Otros países asiáticos como Indonesia, Tailandia, Malasia y Singapur también manifestaron altos niveles de entusiasmo. En Europa, España refleja un apoyo del 45%, algo inferior al promedio global del 53%. Este entusiasmo asiático se traduce en mayor confianza hacia los reguladores encargados de supervisar la IA. En Estados Unidos, solo un 31% confía en que el gobierno regulará correctamente esta tecnología, una cifra baja que refleja la política US basada en la desregulación desde la Administración Trump.
En contraste, países como Singapur, Indonesia y Malasia muestran niveles de confianza más elevados en sus regulaciones, aunque el informe no especifica datos concretos sobre China en este aspecto.
La desconfianza estadounidense se traslada también a incidentes violentos. Además del ataque a la vivienda de Altman, en Indianápolis un concejal favorable a la construcción de un centro de datos recibió disparos y mensajes amenazantes. Asimismo, en San Francisco se han registrado ataques a robotaxis con pasajeros a bordo, reflejando un creciente rechazo público hacia la IA y su infraestructura.
Este clima afecta no solo la percepción sino la adopción de la IA. El informe establece una relación directa: mayor optimismo y confianza implican un despliegue tecnológico más rápido. Estados Unidos registra una tasa de adopción del 28%, frente al 61% de Singapur, que además es uno de los países con más investigadores en IA por habitante.
Por otro lado, la migración de talento hacia Estados Unidos ha descendido drásticamente desde 2017, alcanzando niveles mínimos. El rechazo ciudadano, especialmente respecto a la construcción de centros de datos debido a preocupaciones medioambientales, está retrasando proyectos fundamentales para el avance tecnológico.
Este análisis más allá de la tecnología subraya la importancia de las políticas públicas y la aceptación social para el futuro de la inteligencia artificial. Mientras China consolida un entorno favorable, Estados Unidos enfrenta desafíos que van desde la opinión pública hasta la seguridad de sus líderes tecnológicos.
Para entender mejor estas dinámicas, puede consultarse el informe completo de la Universidad de Stanford y el análisis en Rest of World, que exploran cómo se entrelazan tecnología, sociedad y política en esta nueva era digital.