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Artemis II fue un éxito, pero el plan lunar de la NASA tiene problemas

Los retrasos de SpaceX y Blue Origin amenazan el calendario de alunizaje tripulado previsto para 2028

Por Carlos García·lunes, 13 de abril de 2026·3 min lectura
Ilustración: Artemis II fue un éxito, pero el plan lunar de la NASA tiene · El Diario Joven

La misión Artemis II concluyó con éxito, llevando a cuatro astronautas alrededor de la Luna a bordo de la cápsula Orión. Sin embargo, el mayor reto del programa Artemis ni siquiera ha comenzado: hacer que esos astronautas lleguen a pisar la superficie lunar. Y ahí es donde el plan de la NASA empieza a mostrar sus costuras.

A diferencia de las misiones Apolo, donde solo una parte de la tripulación bajaba a la superficie, el programa Artemis tiene como objetivo que toda la tripulación alunice. El esquema es más complejo: los astronautas viajarán en Orión hasta la órbita lunar, donde se acoplarán a la Lunar Gateway —una estación espacial construida con la colaboración de agencias de Estados Unidos, Europa, Canadá y Japón— y desde allí pasarán al módulo de aterrizaje, que ya estará esperándoles.

El problema es que ese módulo de aterrizaje todavía no existe como producto terminado. La NASA encargó su desarrollo a SpaceX, bajo el nombre de Sistema de Aterrizaje Humano de la Nave Estelar (HLS), pero los retrasos en la producción han puesto en duda el contrato. La agencia espacial ya está valorando redirigir el proyecto hacia Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, lo que ha generado una tensión abierta entre ambas compañías privadas.

El calendario previsto es muy ajustado. Según los planes actuales, en 2027 habría que completar un alunizaje de prueba sin tripulación y ensayar el repostaje en órbita —una maniobra técnicamente muy exigente que permitiría reabastecer de combustible el módulo mientras está acoplado a la Gateway. Solo si esas fases salen bien se podría intentar el alunizaje tripulado en 2028. Los retrasos acumulados tanto en la Gateway como en el HLS hacen que ese margen sea cada vez más estrecho.

En paralelo, China avanza a buen ritmo con su propio programa lunar, con el objetivo de poner astronautas en la superficie antes de 2030. La NASA lleva ventaja por ahora, pero si los problemas con los módulos de aterrizaje se prolongan, esa ventaja podría reducirse. Aunque, como señalan varios expertos, convertir la exploración espacial en una carrera geopolítica puede desviar la atención de lo que realmente importa: ampliar el conocimiento humano más allá de la Tierra.

No hay que olvidar que la colaboración internacional ya ha demostrado ser el modelo más eficaz. La propia Artemis II es un ejemplo: la contribución del Módulo de Servicio Europeo de la ESA fue determinante para el éxito de la misión, aunque haya recibido mucha menos atención mediática que los astronautas a bordo. El camino hacia la Luna volverá a ser más corto si se recorre en equipo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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