Los inversores están acelerando sus movimientos para obtener exposición a SpaceX antes de la prevista oferta pública de venta (OPV) del fabricante aeroespacial, marcada como una de las mayores de la historia.
Desde diciembre, cuando Elon Musk confirmó la intención de salida a Bolsa, se han canalizado aproximadamente 14.000 millones de dólares netos entre tres fondos de inversión y distintos fondos cotizados (ETF) que ya incluyen participaciones en SpaceX, según datos de Morningstar. Esta fiebre por la empresa refleja el interés global en el sector aeroespacial y las tecnologías de próxima generación.
Además, se han presentado solicitudes para lanzar al menos 14 nuevos ETF que ofrecerán exposición a SpaceX una vez que la firma cotice oficialmente. Entre ellos, los proveedores GraniteShares, Leverage Shares, Direxion y Defiance ETFs planean fondos con posiciones apalancadas o estrategias inversas, mientras que otros fondos buscarán generar ingresos mediante opciones relacionadas con la acción.
El Scottish Mortgage Investment Trust, con una cartera cuyo 17,9% está invertido en SpaceX, ha experimentado un aumento en la demanda que ha llevado a negociar sus participaciones con una prima sobre el valor liquidativo. Otros fondos como Edinburgh Worldwide y Baillie Gifford US Growth también muestran primas similares, resultado del intenso apetito inversor.
SpaceX, una empresa que combina proyectos en cohetes, satélites e inteligencia artificial, continúa siendo privada pero con amplia propiedad de fondos de inversión. Su solicitud formal para la OPV incluye ambiciosos planes como minería en asteroides o transporte tripulado a la Luna y Marte, lo que aumenta el atractivo para los inversores.
El director de inversiones de Federated Hermes, Jordan Stuart, describe la situación como una participación masiva de pequeños y grandes inversores deseosos de apuntarse al éxito de Musk. A pesar de la estructura de control excepcional otorgada al fundador, muchos buscan beneficiarse de la tendencia tecnológica y espacial.
Por otro lado, no todos ven este entusiasmo con buenos ojos. Expertos en gestión de activos, como Barry Glavin de Amundi, advierten que el viento especulativo puede generar burbujas de difícil manejo para los inversores a largo plazo. El director de renta variable global de Carmignac, Kristofer Barrett, califica esta actividad como un "frenesí especulativo" sin atención al precio.
Este fenómeno también impulsa a empresas relacionadas en los mercados secundarios. Redwire, fabricante de infraestructura satelital, ha ganado popularidad entre inversores minoristas, y proveedores de componentes de SpaceX, como Filtronic o Sphere, han visto cómo sus acciones superaban el 100% de subida en lo que va de año. EchoStar, ligada a SpaceX por negocios previos, ha multiplicado su valor cinco veces en los últimos doce meses.
La expectación por la OPV coincide con un año en el que se esperan salidas a Bolsa de gigantes del sector de inteligencia artificial como Anthropic y OpenAI, lo que podría indicar que el mercado bursátil está en un punto alto o cercano a un techo, según analistas de mercado como Renos Savvides de Neuberger Berman.
Este contexto sugiere que la llegada de SpaceX a Bolsa no solo captará una atención histórica, sino que podría marcar un punto de inflexión en la dinámica de las inversiones tecnológicas y espaciales globales, con inversores tomando posiciones que podrían definir sus estrategias en los próximos años.
Para seguir de cerca esta evolución, conviene revisar las actualizaciones de la OPV en fuentes oficiales y análisis de mercado como los publicados en Financial Times o Morningstar.