El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil celebra casi 40 años de actividad en defensa del medio ambiente. El cuerpo, pionero en su campo tanto en España como en Europa, cuenta actualmente con unos 1.800 agentes en todo el país. En Asturias, alrededor de 60 efectivos se reparten por la región para vigilar y proteger los diferentes ecosistemas y el patrimonio natural.
Con motivo del aniversario de la creación de la Guardia Civil, el Club de Prensa acoge este lunes en Villaviciosa una conferencia sobre la trayectoria y el trabajo del Seprona. Antonio Benítez Roldán, cabo primero destinado en dicha localidad, ofrecerá detalles sobre la evolución del servicio y su aportación a la protección ambiental en la zona. La ponencia contará también con la presentación de José Ángel Rodríguez Gettino, vicepresidente de la Hermandad de Amigos del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil (HABECU).
El Seprona: pioneros en policía ambiental
El Seprona se creó en 1988 como una respuesta institucional a la creciente preocupación por los delitos medioambientales y la conservación de espacios naturales. Desde entonces, el cuerpo se ha especializado en la inspección y vigilancia de ríos, bosques, reservas y patrimonio, así como en la prevención y persecución de infracciones relacionadas con la flora, la fauna y la contaminación.
Según información oficial de la Guardia Civil, las labores del Seprona abarcan desde la detección de vertidos ilegales hasta la supervisión de actividades cinegéticas o forestales, el rescate de animales y la lucha contra el tráfico de especies protegidas. Los agentes también colaboran en emergencias, como incendios forestales o catástrofes naturales, y participan en operaciones internacionales lideradas por organismos europeos.
Uno de los retos más visibles que afrontan los agentes en Asturias es el control de los recursos hídricos, la vigilancia de los espacios protegidos y la protección de las rutas de peregrinaje, como el Camino de Santiago, garantizando así la seguridad de los caminantes y la conservación del entorno. Gracias a su especialización, los componentes del Seprona han pasado de ser simples vigilantes a investigadores formados en temas ambientales complejos, aplicando tecnología y criterios científicos en su labor diaria.
Asturias, en el centro de la defensa medioambiental
Asturias se caracteriza por su diversidad natural y la existencia de vastos parques, como los de los Picos de Europa o Redes. En este contexto, la vigilancia medioambiental resulta fundamental para evitar prácticas lesivas y asegurar la conservación tanto de especies protegidas como de hábitats singulares. Las actuaciones del Seprona en la región incluyen la denuncia de vertidos en ríos, inspección de explotaciones agrícolas y ganaderas, y el asesoramiento a ayuntamientos sobre legislación ambiental.
Los agentes trabajan en colaboración con otras administraciones públicas, ONGs y ciudadanos. Recientemente, el cuerpo ha incrementado su participación en campañas de sensibilización y formación en colegios, organismos y asociaciones locales, con el fin de amplificar el mensaje de respeto por el entorno natural.
Una labor de vocación y constante formación
La evolución del Seprona se fundamenta en la vocación de sus integrantes, que suelen especializarse a través de cursos específicos sobre legislación ambiental, investigación criminal o uso de nuevas tecnologías aplicadas al medio natural. El reconocimiento de la labor del cuerpo no se limita solo a la detección de infracciones: han liderado investigaciones complejas sobre incendios provocados, robos de madera, vertidos tóxicos y el tráfico de especies.
En el caso de Asturias, la difícil orografía y la extensión de áreas protegidas añaden desafíos a su día a día. El trabajo coordinado entre diferentes patrullas y la atención a las denuncias ciudadanas permiten una respuesta rápida frente a emergencias medioambientales.
Mirando al futuro
A medida que las amenazas contra el medio ambiente se diversifican y se vuelven más sofisticadas, el Seprona continúa renovándose en métodos y medios. La formación continua y la cooperación internacional son claves para mantener su eficacia y anticiparse a los nuevos retos.
Casi cuarenta años después de su fundación, el Seprona se consolida como referente en la protección del medio natural, con un reconocimiento cada vez mayor entre la sociedad asturiana. Su aniversario invita a reflexionar sobre la importancia de contar con cuerpos especializados y formados ante los retos ambientales actuales y futuros.