Unas cincuenta personas se congregaron el pasado domingo frente al colegio Jovellanos de Gijón para rendir tributo a los docentes que ejercieron durante la Segunda República española. El acto, organizado un año más por Izquierda Unida en fechas próximas al 14 de abril, contó como principal novedad con la presencia del maestro jubilado y veterano dirigente sindical de Comisiones Obreras, Agustín Moreno, quien centró su intervención en lo que considera un progresivo abandono de la educación pública en el debate político actual.
Moreno fue contundente al señalar que la defensa de la enseñanza pública ha quedado prácticamente fuera de la conversación política. En sus palabras, existe una suerte de "apagón" en torno a esta cuestión, algo que calificó como preocupante porque lo que está en juego va más allá del modelo educativo: afecta al conjunto del modelo social. El sindicalista, con décadas de trayectoria en la defensa de los derechos laborales del profesorado, consideró llamativo que tras las movilizaciones docentes que se vivieron en Asturias durante el curso pasado, el tema haya desaparecido de la agenda pública.
Un acto convertido en tradición gijonesa
La cita junto al colegio público Jovellanos se ha consolidado como una tradición en Gijón. Cada año, coincidiendo con las fechas cercanas al aniversario de la proclamación de la Segunda República, militantes y simpatizantes de Izquierda Unida se reúnen ante este centro escolar, donde desde 2006 existe una placa conmemorativa dedicada a los maestros y maestras republicanos. Los asistentes portaron banderas tricolores y realizaron una ofrenda floral junto a dicha placa.
El encuentro se abrió con una actuación musical a cargo de José Martínez Álvarez, conocido como "Ún de Grao". Posteriormente, María Antuña, responsable de organización de IU en Gijón, dio paso a los distintos discursos. Entre los asistentes se encontraban el coordinador local de la formación, Alejandro Farpón, y el concejal Javier Suárez Llana, lo que evidencia que el partido mantiene un compromiso institucional y orgánico con este tipo de actos de memoria.
La herencia educativa de la República
Antes de la intervención de Moreno, el docente y coordinador de IU Mocedá en Gijón, Rodrigo Díaz, ofreció un repaso histórico sobre el significado de la labor educativa republicana. Díaz la describió como el proyecto más ambicioso y noble de cuantas reformas se pusieron en marcha durante aquel periodo. Según destacó, fue la primera vez en la historia de España en que la educación, y en particular la enseñanza primaria, se situó como una prioridad absoluta de Estado, con el objetivo declarado de acabar con el analfabetismo y de acercar la cultura, la literatura y el arte tanto a las ciudades como al mundo rural.
El joven dirigente también recordó el precio que muchos de aquellos docentes pagaron por su compromiso. Según los datos que aportó durante su intervención, más de 700 maestros asturianos fueron represaliados tras el estallido de la Guerra Civil. Persecuciones, torturas, encarcelamientos e incluso asesinatos formaron parte de la represión que sufrió el colectivo docente en la región. Díaz apeló a los presentes a mantener viva esa memoria y a transmitirla a las generaciones más jóvenes, a hijos, nietos y sobrinos, para que el sacrificio de aquellos hombres y mujeres anónimos no caiga en el olvido.
El debate sobre la educación pública hoy
Tanto Díaz como Moreno aprovecharon el acto para trazar un puente entre el pasado republicano y los retos educativos del presente. El coordinador de IU Mocedá recordó las protestas que protagonizó el profesorado asturiano durante el último curso escolar, unas movilizaciones que lograron ciertos avances pero que, según su análisis, dejaron múltiples frentes abiertos. Entre las cuestiones pendientes, Díaz mencionó lo que calificó como el carácter segregador de la educación concertada y la progresiva mercantilización de la universidad pública, dos asuntos que la formación considera prioritarios en su agenda educativa.
Agustín Moreno, por su parte, reforzó ese mensaje al lamentar que las movilizaciones docentes no hayan tenido continuidad en el debate público. Para el veterano sindicalista, resulta paradójico que un movimiento de protesta tan intenso como el vivido en Asturias no haya generado un debate político sostenido sobre el estado de la enseñanza pública. En su valoración del panorama de partidos, Moreno señaló a Izquierda Unida como una de las fuerzas que mantiene mayor coherencia en la defensa de lo que denominó una red única de centros escolares públicos.
El acto de Gijón se enmarca en una corriente más amplia de recuperación de la memoria histórica que tiene especial arraigo en Asturias, una comunidad que vivió con particular intensidad tanto los avances sociales de la República como la represión posterior. La placa del colegio Jovellanos, instalada hace casi dos décadas, fue un gesto pionero en este sentido y sigue funcionando como punto de encuentro para quienes reivindican el legado educativo de aquel periodo.
Más allá de las posiciones partidistas, el homenaje gijonés sirve como recordatorio de que la apuesta por la educación pública universal fue uno de los pilares fundamentales del proyecto republicano. Aquellos maestros rurales que recorrían los pueblos con las Misiones Pedagógicas, que alfabetizaron a miles de personas y que llevaron bibliotecas a rincones donde jamás había llegado un libro, representan un capítulo de la historia de España que sigue generando debate y que, como evidenció el acto del domingo, conserva capacidad de convocatoria entre quienes consideran que su ejemplo mantiene plena vigencia.