El 28 de julio de 2026, Asturias perdió a una de sus figuras más reconocidas en el ámbito del rescate de montaña y la medicina de urgencias: Juan Figaredo Pidal. Médico especializado y montañero apasionado, Figaredo había dedicado más de tres décadas a formar parte del Grupo de Bomberos de rescate en alta montaña (Sepa), donde su trabajo salvó muchas vidas y donde fue un referente para compañeros y amigos.
Juan Figaredo supo combinar su profesión médica con su pasión por la naturaleza y la montaña, lo que le llevó a convertirse en un habitual del helicóptero de rescate que operaba en la región. Aún el día de su jubilación, en noviembre de 2024, volvió a sobrevolar desde el aire el Sueve y la Sierra del Cuera, dos enclaves montañosos emblemáticos de Asturias, disfrutando de las vistas que tanto amó. En una entrevista concedida a EL COMERCIO en esa fecha, Figaredo recordaba con emoción la belleza de los Picos de Europa, unos parajes a los que regresó siempre que pudo.
Nacido en una familia de profundas raíces asturianas, Juan fue el segundo hijo de siete hermanos de Juan Figaredo Sela y María Pidal Martínez de Irujo. Su linaje incluye a destacadas personalidades, como Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa, su bisabuelo, quien fue el primer hombre en alcanzar la cima del Urriellu junto con Cainejo. Este legado familiar en la montaña sin duda marcó el rumbo vital y profesional de Juan, quien logró fusionar su amor por el alpinismo con su objetivo de ofrecer ayuda médica en las situaciones más extremas.
Su labor en el Grupo Sepa le convirtió en una pieza indispensable en múltiples rescates. Figaredo no solo ejercía como médico en el helicóptero de emergencias, sino que también fue un formador y divulgador del rescate en alta montaña. Su experiencia y conocimiento fueron transmitidos durante años en la Universidad de Oviedo, donde colaboró en formaciones relacionadas con medicina de montaña y emergencias.
Más allá de su faceta profesional, Juan era conocido por su carácter afable y sus vivencias compartidas en la comunidad local. En lugares como Casa Lalo en Quintes o La Pondala, solía reunir a amigos para contar anécdotas y debatir sobre temas diversos, siempre aportando su visión y energía. Estas reuniones reflejaban su compromiso con la vida social y cultural de su entorno, algo que mantuvo hasta que la enfermedad le impidió continuar activamente.
La pérdida de Juan Figaredo ha sido sentida de manera profunda en Asturias, tanto entre sus compañeros bomberos, profesionales sanitarios y amantes de la montaña. Sus intervenciones en rescates y su pasión por la naturaleza y el bienestar de los demás constituyen un legado imborrable para la región. El Sepa, donde trabajó hasta su retiro, ha destacado su dedicación y profesionalidad a lo largo de más de treinta años, que dejaron una huella indeleble en el rescate en montaña en España.
Además, el doctor Figaredo supo combinar su actividad médica en urgencias con la docencia y la difusión de la importancia de la prevención y la preparación en actividades de montaña. Los rescates en los Picos de Europa y en las sierras asturianas han contado con su presencia como médico de confianza, avalando múltiples intervenciones claves en condiciones adversas.
En sus últimos años, aunque reducido por la enfermedad, Juan mantuvo vínculos estrechos con la comunidad y sus familiares, especialmente con su esposa Machena y su hijo Juanín, quienes han acompañado su trayectoria y legado. Su figura simboliza la entrega de la medicina humanitaria combinada con el amor a la montaña, un ejemplo para las nuevas generaciones que se adentran en estos terrenos profesionales y personales.
El legado de Juan Figaredo Pidal perdurará en la memoria colectiva asturiana y en los servicios de emergencia y rescate, donde su profesionalidad y humanidad fueron tan valoradas. Su recuerdo se mantiene vivo en las cumbres que tanto amó, un lugar donde ahora descansa para siempre, tras una vida dedicada a salvar a otros y vivir intensamente su pasión por las montañas.
Más información sobre el Grupo Sepa y su labor se puede consultar en la página oficial de los Bomberos de Asturias, mientras que detalles sobre la historia de los Picos de Europa y sus rescates se encuentran en la confederación montañesa oficial. La Universidad de Oviedo mantiene programas dedicados a la medicina de urgencia y rescate, con quienes Figaredo colaboró estrechamente durante años.
La comunidad asturiana y quienes conocieron a Juan Figaredo expresan su profundo respeto y afecto por un hombre que dedicó su vida a la ayuda al prójimo y al amor por la montaña. Su legado inspira a quienes enfrentan cada día la dificultad y la adversidad, siguiendo su ejemplo de entrega y compromiso.